Boston Celtics: previa del verano de 2026
El año sabático que no fue y la ventana que vuelve a abrirse.
Hace un año, los Boston Celtics afrontaban un verano de incertidumbre teñido de tragedia.
No solo habían perdido a Jayson Tatum por una rotura del tendón de Aquiles en segunda ronda, sino que su masa salarial para 2025-26 se acercaba a una cifra récord en la historia de la NBA: unos 540 millones de dólares. Por segundo año consecutivo, la franquicia proyectaba situarse por encima del segundo apron, y el cálculo financiero se había vuelto sencillamente insostenible.
La decisión fue dolorosa pero evidente. Lo lógico era recortar nóminas de forma agresiva intentando mantener la competitividad, con un núcleo centrado en Jaylen Brown, Derrick White y Payton Pritchard. Salieron veteranos que habían sido pilares del título de 2024 como Jrue Holiday, Kristaps Porzingis, Al Horford o Luke Kornet, en una operación de cirugía contable que ahorró cerca de 350 millones de dólares.
Lo que muchos pensábamos que iba a ser un año sabático (o incluso de tanking) resultó ser cualquier cosa menos eso. Los Celtics ganaron 56 partidos, apenas cinco menos que la temporada anterior, terminaron segundos en el Este y desafiaron por completo las predicciones que los situaban como mucho con el octavo mejor pronóstico de victorias de la conferencia. Tatum regresó el 6 de marzo tras perderse 62 partidos y mostró destellos de su mejor versión en la recta final.
Y, sin embargo, el desenlace fue amargo. Una eliminación en primera ronda ante los Philadelphia 76ers tras desperdiciar una ventaja de 3-1 en la serie, la primera vez en la historia de la franquicia que ocurría algo así, con tres de las cuatro derrotas en casa.
El verano de 2026 plantea a Boston una situación radicalmente distinta a la del año anterior, y mucho más optimista. A diferencia de un 2025 definido por el recorte de costes, la franquicia llega ahora bien posicionada tanto en el presente como de cara al futuro. Brad Stevens dispone de un núcleo talentoso, una situación de activos de Draft saludable, muchas opciones en el mercado (incluso se ha hablado de Giannis) y una hoja de ruta económica que apunta a una verdadera ventana de contención de manera realista a partir de 2027-28, cuando la franquicia podrá volver a sumergirse en el impuesto de lujo pagando tasas estándar en lugar de las punitivas de repetidor, como explicaré más adelante.
Este verano no es uno de depresión como el anterior, sino de calibración. Stevens tiene que medir cuánto mejorar ahora, cómo navegar la línea del impuesto de lujo seguramente para intentar evitarlo de nuevo, y si existe algún escenario en el que tenga sentido traspasar a Jaylen Brown, la historia de fondo que ha rondado a la franquicia desde la eliminación.




