NBA con Contexto

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¿Cuánto cobra de verdad un jugador NBA?

Los jugadores siempre quieren que sepamos que ellos no se llevan el dinero que pensamos. Pues bien: ha llegado el momento de echar cuentas.

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Kike García
ago 02, 2026
∙ De pago

Cada mes de julio se repite la misma liturgia.

Un insider publica un tuit de tres líneas, con una cifra redonda de millones de dólares por una cantidad de años, esas cifras se confirman en Spotrac unos días después, y ese número se convierte en la identidad pública del jugador. Esa cifra se queda pegada a su nombre.

Ese salario es su etiqueta, su rango, algo que va adherido a él en cualquier discusión de barra de Tuiter que se tenga sobre el jugador. Y, claro, cada verano vemos la misma respuesta por parte de los jugadores. No, oye, es que 100 millones de dólares brutos no da para tanto como os pensáis después de pagar impuestos y tasas. No, es que yo ganaba millones de dólares pero luego en realidad tenía que vivir de lo que ganaba de un patrocinio de una marca. No, en serio, es que no ganamos tanto aunque seamos millonarios. Y algunas cuentas se han aprovechado en las últimas semanas para rescatar vídeos antiguos de jugadores hablando de sus salarios para aprovechar la bilis de los aficionados y sacar unas cuantas interacciones.

Así que me he propuesto hacer cuentas. ¿Cuánto de ese dinero llega realmente a la cuenta corriente del jugador? El resumen es que bastante menos de la mitad en los peores escenarios, y poco más de la mitad en los mejores. Para tener la respuesta larga quedaros a leer este artículo.

Para mí, además, esto no es solo una curiosidad contable. Porque creo de verdad que esto es una de las fuerzas invisibles que moldean el mercado de la NBA. Explica por qué ciertos agentes empujan a sus clientes hacia las franquicias de Texas y Florida, estados que llevan décadas usando su código fiscal como argumento de reclutamiento tan legítimo como su proyecto deportivo. O por qué Toronto tiene que ser más creativa que nadie para retener al talento. Y por qué el convenio colectivo dedica páginas enteras al escrow que ya os expliqué hace unos artículos pero que la mayoría de aficionados no sabe que existe, pese a que retiene el diez por ciento de cada nómina de cada jugador de la liga antes de que hayan pagado ni un solo dólar en impuestos.

Hay, además, una capa de análisis del periodismo dentro de esta historia. La economía informativa de la NBA está construida sobre cifras brutas, algo a lo que contribuimos todos, incluído este que escribe. El contrato “de 100 millones totalmente garantizados” es el formato canónico, y todos los incentivos del ecosistema, desde los agentes que filtran la información, a los insiders que la publican, pasando por los aficionados que lo utilizan en sus argumentos, empujan hacia el número más grande posible. El salario neto, en cambio, nunca se calcula. Nadie filtra un salario neto.

Así que vamos a hacer el trabajo que no hacemos habitualmente cuando hablamos de los salarios de los jugadores: coger un contrato de 100 millones de dólares, pasarlo por la trituradora completa (escrow, Hacienda federal, impuestos estatales, impuestos municipales, la jock tax partido a partido, la comisión del agente, las cuotas del sindicato) y ver qué queda al otro de la calculadora. A ver si de verdad es les queda tanto dinero por el camino como dicen.

El escrow

Antes de que el fisco estadounidense vea un centavo, el propio convenio colectivo de la NBA ya ha metido la mano en la nómina del jugador.

El sistema de escrow es uno de los engranajes menos comprendidos y más importantes de la arquitectura económica de la liga. Os repito cómo funciona. La NBA y el sindicato de jugadores acordaron repartirse aproximadamente al cincuenta por ciento los ingresos relacionados con el baloncesto. El problema es que los contratos se firman antes de saber cuánto dinero generará la liga esa temporada. La solución para este problema fue crear una especie de colchón. Cada franquicia retiene el diez por ciento del salario de cada jugador en una cuenta de depósito, y al cierre del ejercicio se hacen las cuentas. Si la masa salarial total de los jugadores se ajusta a su porcentaje del BRI, el dinero retenido se devuelve. Si los jugadores han cobrado de más respecto a lo pactado, la liga se queda la parte necesaria para cuadrar el reparto y los jugadores ya no ven parte o la totalidad de ese dinero.

En años normales, los jugadores recuperan la mayor parte o la totalidad del escrow. Pero el mecanismo no existe por capricho. Durante las temporadas afectadas por la pandemia, con los pabellones vacíos y el BRI hundido, los jugadores perdieron cantidades muy serias de dinero retenido, y liga y sindicato tuvieron que negociar retenciones ampliadas para amortiguar el golpe en varios ejercicios. Para nuestro contrato de 100 millones, esto significa que 10 millones viven permanentemente en un limbo contable. En el mejor de los casos es un préstamo forzoso sin intereses que vuelve meses después. En el peor, una pérdida directa que luego no se resta en la ficha de Spotrac.

Hacienda somos todos, también la NBA

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