Dallas Mavericks: previa del verano de 2026
Ujiri, Schmitz y la promesa de construir desde el Draft cuando no se tiene un gran arsenal de picks.
Cuando Masai Ujiri se sentó por primera vez frente a la prensa de Dallas como nuevo presidente de operaciones de baloncesto de los Mavericks y declaró que la agencia libre estaba muerta y que draftear bien era más importante que nunca, la frase tenía la apariencia de una declaración programática típica de cualquier ejecutivo recién contratado.
Pero quien siga la trayectoria de los Dallas Mavericks sabe que, a pesar de haber conseguido siempre a sus grandes pilares a través del Draft, nunca se ha tomado la selección de rookies como la mayor prioridad. Para los Mavs, los picks de Draft eran más una moneda de cambio que un medio de construcción de plantilla, especialmente en la era Mark Cuban. También es cierto que era otra época, otra NBA.
Y quien siga la trayectoria de Ujiri sabe que no es el tipo de hombre que dice cosas para llenar minutos de rueda de prensa. Es la frase que define no solo su estilo de construcción de la plantilla, sino lo que ya hemos visto que es el cambio de paradigma que la NBA post-CBA 2023 está atravesando, y que ahora parece que cada vez más franquicias van internalizado con la rotundidad con la que él parece dispuesto a hacerlo en Dallas.
Ujiri llega a Texas acompañado de Mike Schmitz como nuevo general manager, una pareja que reúne dos de las personas más empapadas del scouting NBA en la última década y pico. La presencia de Schmitz, un evaluador de talento joven con reputación construida durante años en el lado mediático de ESPN antes de incorporarse a la gestión deportiva, no es una decoración para Ujiri. Es la confirmación de la filosofía que el presidente de operaciones articuló en su primera comparecencia: una organización donde el Draft no es uno más de los muchos canales de adquisición de talento, sino uno de los canales principales que sirven como estabilizador de todos los demás. La agencia libre, las extensiones, los traspasos: todos bajan su nivel de dificultad siguiendo la lógica de identificar y desarrollar jugadores antes de que el mercado abierto los encarezca.
Para los Mavericks, este cambio de filosofía llega en un momento estructuralmente complicado y también en uno que se acaba de complicar todavía un poco más. La lotería del Draft del 10 de mayo no fue generosa con Dallas. La franquicia partía con el octavo puesto antes del sorteo y terminó cayendo a la novena posición, que será definitivamente su elección en el Draft de junio. Es un revés menor en términos absolutos, la diferencia entre el octavo y el noveno puesto raramente determina la calidad del jugador elegido, pero un revés simbólico en una franquicia que el año pasado había recibido un golpe de fortuna extraordinario al ganar la lotería desde el undécimo puesto y seleccionar a Cooper Flagg, y que tenía la esperanza de que otro golpe de suerte les ayudara a colocar a otra estrella joven a su lado.
Construir alrededor de Flagg, con esta nueva filosofía declarada por Ujiri y con un pick situado en el rango medio de la lotería, así como los movimientos que puedan hacer con sus veteranos, es el ejercicio que define el verano de 2026 y, probablemente, los próximos dos o tres años de la franquicia.




