Expansión a la vista: Adam Silver quiere iniciar ya el proceso
la NBA da el pistoletazo extraoficial de salida a la expansión.
El sistema mediático de la NBA posee un ritmo particular, una cadencia casi predecible, en la que los rumores de despachos se filtran gota a gota durante años hasta que, de repente, la presa cede y la inundación informativa es absoluta.
Durante casi una década, la idea de añadir nuevas franquicias a la competición ha sido uno de los grandes temas de conversación recurrentes en los medios, y un tema sobre el que se preguntaba en cada reunión de propietarios, en cada renegociación del convenio laboral y en cada firma de derechos de televisión.
En el fondo, todos sabíamos que iba a ocurrir, aunque no fue tan rápido como se pensaba en un principio, y el año pasado hubiera verdaderas dudas. Éramos conscientes de que el pastel económico había crecido lo suficiente como para invitar a nuevos comensales a la mesa sin que las raciones mermasen demasiado. Lo que faltaba por descifrarse era el cuándo y el cómo definitivo. Eso parece que vamos a ir sabiéndolo en los próximos meses. Las últimas informaciones filtradas desde las altas esferas (quizás desde la más alta) a Shams Charania apuntan a que el comité ejecutivo de la liga votará la próxima semana para dar el pistoletazo de salida oficial al proceso de expansión.
Antes de sumergirnos en la logística pura y dura de esta operación multimillonaria, que como creador de contexto de NBA nos va a dar montañas de contenido en los próximos años, es importante analizar el momento exacto en el que ha aterrizado esta noticia. Adam Silver no da puntada sin hilo, y la oficina del comisionado es plenamente consciente del entorno informativo que rodea a su producto. En los últimos tiempos, la competición ha estado navegando por aguas mediáticas pantanosas. La conversación general se había vuelto tóxica, dominada por escándalos relacionados con las apuestas deportivas que acechan a jugadores de rotación, acuerdos bajo la mesa que se saltan las normas, y un malestar generalizado respecto a la alarmante falta de aspiraciones de ciertas franquicias que se arrastran por el parqué sin ninguna intención de competir. La integridad del juego y el esfuerzo de los equipos empezaban a ser cuestionados sistemáticamente.
¿Cuál es la mejor táctica desde las relaciones públicas cuando tu producto principal está siendo sometido a un escrutinio tan negativo?
Cambiar la conversación. Hacerlo de raíz con una bomba informativa de proporciones históricas. Así es como logras desviar la mirada de las sombras del presente para enfocarla en la deslumbrante promesa del futuro.
Lo verdaderamente interesante de este anuncio no es la expansión en sí, sino la honestidad con la que se ha presentado la hoja de ruta. Muchas veces parece que se hace un teatrillo, y en este caso podría haberse hecho aunque sea por cortesía o intentar inflar los precios. Anunciar un proceso abierto de candidaturas para enfrentar a varias metrópolis entre sí, buscando que los políticos locales prometan financiación con dinero del contribuyente para nuevos pabellones, y que los distintos grupos inversores suban sus ofertas en una guerra de pujas artificial impulsada por el pánico a quedarse fuera.
Sin embargo, en esta ocasión han decidido saltarse todo ese espectáculo de humo y espejos, seguramente porque todos sabíamos ya las ciudades que partían con ventaja. Las informaciones apuntan directa y exclusivamente a Seattle y Las Vegas. No hay menciones estratégicas para rellenar titulares sobre Ciudad de México, ni Vancouver, ni Louisville, ni Montreal. Las cartas están boca arriba desde el primer minuto.
Pero lo que ha provocado aún más interés es el calendario propuesto para la ejecución. El objetivo interno, filtrado con total deliberación, es que estos dos nuevos equipos estén disputando partidos oficiales en la temporada 2028-29. Supone una aceleración drástica de los plazos que la inmensa mayoría dábamos por sentados. Con el convenio y el contrato televisivo estables a medio y largo plazo, la presunción generalizada en los despachos era que se tomarían un respiro, absorberían la entrada de capital de las televisiones y apuntarían al horizonte de 2030 o 2031 para introducir nuevos mercados. Estábamos equivocados, una vez más. La maquinaria se ha puesto en marcha, y quieren hacerlo a una velocidad vertiginosa.
Vamos a sacar el contextualizador para hablar sobre lo que tenemos ahora por delante.




