LeBron James sorprende y elige a los Philadelphia 76ers
La decisión de LeBron continúa con la reforma de la Conferencia Este.
Y esta es la última Decisión de la carrera de LeBron James.
Los primeros días de mercado fueron fulgurantes. Los Milwaukee Bucks desmontaron trece años de historia mandando a Giannis Antetokounmpo a Miami, los Boston Celtics hicieron lo impensable al enviar a Jaylen Brown a Philadelphia por Paul George y activos de Draft, Clippers y Raptors pactaron un regreso de Kawhi a Canadá que está paralizado, y media liga reorganizó su plantilla. Todo lo demás que quedaba pendiente se paralizó mientras el hombre de 41 años que iba a tomar la última gran decisión del verano y de su carrera deshojaba la margarita y las casas de apuestas y predicciones llenaban la bolsa.
Este viernes, por fin, LeBron James publicó su última Decisión: firmará por dos temporadas y 8 millones de dólares con los Philadelphia 76ers, con opción de jugador para el segundo curso, según adelantó Shams Charania a partir de la información de Rich Paul. LeBron James hace el camino contrario a Will Smith en El Príncipe de Bel-Air, y cambia Los Angeles por Philadelphia.
La elección es sorprendente desde el sentido de la narrativa, porque los 76ers, en contraste con los Cavaliers y los Heat, no tienen lazo alguno previo con LeBron. Es una decisión puramente deportiva, lo cual, al mismo tiempo es una señal de su voluntad por competir en vez de por cerrar una historia peliculera, y es también un arma para poder considerar que ha tomado una decisión un poco mercenaria, yendo a un equipo sin apego porque es el que le puede dar un anillo más. Pero decisión competitiva. Pero rara. No sé cómo explicarme. Tanto el que quiera alabar su competitividad como el que quiera decir que es un mercenario tendrá munición para ello.
La cifra es lo es lo segundo que llama la atención. 8 millones repartidos en dos temporadas significan alrededor de cuatro por temporada. Soy un as de las matemáticas, sí. En la NBA de 2026, eso es mucho menos de lo que cobra un suplente competente, no lo que cobra el máximo anotador histórico de la liga. James explicó en su comunicado que no lo hace por dinero ni por la familia, sino por volver a sentir lo que es ganar. Algo que es un poco palo a los Lakers, por cierto. Es la primera vez en toda su carrera, en 24 temporadas, que su contrato no es un instrumento de poder. También porque ninguno de estos equipos tenía muchas posibilidades de darle más sin tener que perder piezas importantes.
Para los Philadelphia 76ers esto es un grandísimo triunfo, en lo deportivo y en lo económico. Este no es solo el fichaje de un alero titular por cuatro millones anuales, lo cual de por sí ya sería un logro. Han incorporado, a coste casi simbólico, un activo comercial que en Los Angeles convivía con una franquicia valorada en 10.000 millones de dólares y que ahora aterriza en una organización valorada en 6.100 por CNBC, con unos ingresos anuales estimados en 472 millones. Los 76ers no incorporan solo a un jugador. Philadelphia se lleva, durante un periodo de tiempo de 12 a 24 meses, una economía entera, con televisiones, patrocinadores, turismo y mercado internacional, y va a hacer uno de los negocios más grandes de la historia reciente del deporte estadounidense.
Los nuevos Philadelphia 76ers
Empecemos por el baloncesto, que sigue siendo lo principal.




