Los Angeles Lakers: previa del verano de 2026
El verano de la opcionalidad y la encrucijada de LeBron.
Hay una palabra que ha definido el discurso interno de los Lakers durante el último año: “opcionalidad”.
Rob Pelinka la pronunció por primera vez el verano pasado, y desde entonces se ha convertido en el mantra de una franquicia que llevaba tiempo señalando los veranos de 2026 y el de 2027 en rojo en el calendario. La razón es matemática, o económica, mejor dicho. Por primera vez desde 2019, los Lakers pueden operar como un equipo con espacio salarial, una ventana de flexibilidad que en la era del nuevo convenio colectivo se ha vuelto tan escasa como potencialmente valiosa.
Solo tres franquicias proyectan disponer de espacio significativo este verano, y de ellas, los Lakers son la única que además se supone que será competitiva.
El contexto deportivo invita a un optimismo comedido, aunque depende de qué objetivos se marquen. El segundo año de Luka Doncic en la franquicia terminó con un progreso tangible, 53 victorias, el segundo puesto en porcentaje de acierto en lanzamiento de la liga, y por primera vez desde 2011 dos temporadas consecutivas de 50 o más triunfos para los angelinos. El equipo firmó un tramo final de 18-5 en el que solo Oklahoma City y San Antonio fueron mejores, y protagonizó una hazaña en Playoffs con Doncic lesionado, cuando se convirtieron en el primer equipo de la historia de la NBA en ganar una serie de Playoffs habiendo perdido por lesión al máximo anotador de la temporada, eliminando a Houston en primera ronda con LeBron James reasumiendo el rol de alfa ofensivo.
La fiesta terminó de golpe en semifinales, donde los campeones Thunder los barrieron en cuatro partidos sin un Doncic que pudiera competir tras su lesión muscular. Pero aquel tramo de marzo, con el “big three” promediando más de 76 puntos combinados, fue una prueba de concepto. Esos Lakers no estaban hechos para luchar por el anillo porque faltaba profundidad, pero no precisamente porque sus tres mejores jugadores no encajaran bien.
Sin embargo, siendo los Lakers y teniendo a Luka Doncic con 28 años, no basta con darse palmaditas en la espalada y felicitarse por una segunda ronda. Rob Pelinka debe acercarse a construir algo parecido a un contender este verano, y no tiene demasiados activos para lograrlo. Aunque eso no significa que no puedan seguir muchos caminos diferentes.
La franquicia debe resolver simultáneamente la renovación del jugador que probablemente sea su segunda espada en el presente y el futuro, la decisión más emocionalmente cargada del verano sobre el jugador que definió su pasado reciente, y la reconstrucción de una plantilla en torno a un Doncic que entra en plena madurez y no puede malgastar más años de su prime.
Lo fascinante de este verano de los Lakers no es solo al cuestión de cómo construirán un equipo competitivo, sino la cantidad de preguntas entrelazadas, donde cada respuesta condiciona todas las demás. Pelinka, que mantiene el control de las decisiones tras la compra de la franquicia por Mark Walter pero a quien le han colocado a varios asistentes de GM nuevos como ayuda y advertencia al mismo tiempo, tiene ante sí el verano que llevaba años esperando, con todo lo que eso implica de oportunidad y de riesgo. Porque si las cosas no salen bien, su asiento va a estar muy caliente.





