Los Wolves, Blazers, Pelicans y la amenaza de Seattle y Las Vegas
El Juego de Tronos de los estadios: Por qué a la NBA le conviene mantener a Seattle y Las Vegas en la sala de espera un poco más.
Adam Silver, con esa calma habitual que lo caracteriza, finalmente ofreció una fecha a la que los fans de Seattle puedan agarrarse. Este 2026. Este es el año, supuestamente, en el que la NBA decidirá si expandirse o no a corto plazo.
Algunas fuentes, extrañamente desde Dallas, apuntan a que podría aprobarse este mismo verano.
“Estamos considerando este mercado en Las Vegas. Estamos considerando Seattle”, dijo Silver hace unos meses, antes de la final de la Copa NBA. Pero inmediatamente después, añadió la parte aburrida, la letra pequeña que nadie quiere leer: que el análisis económico es complejo porque implica diluir las acciones de los propietarios actuales de 1/30 a 1/32. Incluso aunque se aprobase la expansión este año, lo más probable es que no se aprobase directamente con dos equipos o ciudades ya elegidas, sino que luego se inicie un proceso para recibir y estudiar diferentes propuestas, que podría llevar otros tantos meses.
Si eres fan de los antiguos SuperSonics y llevas esperando el regreso de tu equipo desde que Kevin Durant era un novato, al menos ahora hay motivos para la esperanza, para pensar que este año puede comenzar el regreso a Seattle. Porque… ¿por qué esperar? El nuevo contrato televisivo de 76.000 millones de dólares ya está en marcha. El convenio colectivo garantiza la paz laboral hasta el final de la década. No hay huelgas o cierres patronales a la vista, los ingresos están en máximos históricos y el talento en la liga es desbordante.
Entonces, ¿cuál es el problema?
A lo largo de los últimos 12 meses hemos hablado mucho sobre ello, sobre lo que supondría dividir el pastel entre dos propietarios más, sobre cómo las vistas del negocio ahora están puestas en Europa, y sobre cómo, con los precios actuales de las franquicias, cualquier propietario puede hacer caja rápidamente vendiendo un porcentaje a un fondo de inversión. Pero aquí es donde debemos ponernos el sombrero de conspiranoicos otra vez.
Sí, hay más motivos para retrasar la expansión. Al menos durante unos pocos meses o años más. Todo sea por extorsionar, quiero decir, motivar, a unas cuantas ciudades antes.





