Mis premios de la temporada 2025-26
Sí, otro que os cuenta a quién votaría él si le dejaran, qué novedad, como si le importase a alguien.
Reconozco que he estado a punto de no hacer este artículo este año. Pero aquí estamos.
Finalmente lo he hecho porque siempre algo revelador en la “ceremonia” anual de los premios individuales de la NBA, y no tiene que ver con los ganadores. Tiene que ver con el proceso.
Cada mes de abril, mientras los equipos ultiman sus planes para los Playoffs y los cuerpos médicos juegan al Tetris con los partes de baja, un colectivo de unos cien votantes (periodistas, la mayoría, aunque la composición ha cambiado desde que la liga abrió la puerta a analistas de podcasts y plataformas emergentes) decide, mediante un sistema de puntos ponderados, qué jugadores serán recordados y cuáles tendrán que conformarse con una mención a pie de página.
Es un ritual, y como todos los rituales tiene sus sacerdotes, sus herejes y sus tribunales inquisitoriales. Bill Simmons lleva semanas acusando a parte del electorado de haber montado una campaña de última hora para Nikola Jokic que dice que le ha terminado convenciendo. Los usuarios de la plataforma de Elon Musk se insultan con la convicción de quien sabe que su opinión no va a cambiar nada pero aun así merece ser defendida hasta el último gigabyte.
Mi relación con estos premios es ambivalente. Por un lado, sé que buena parte de los libros de historia del baloncesto se escriben a partir de ellos. Cualquiera de estos premios condiciona la negociación del siguiente contrato, un All-NBA activa la cláusula del supermax en el Convenio Colectivo, y un MVP o varios define el legado de una leyenda.
Por otro, cualquier lector con un mínimo de sentido crítico sabe que el ejercicio es más una fotografía cultural que una medición científica. Los premios capturan quién fue el mejor hasta cierto punto, pero también capturan qué narrativa convenció a un puñado suficiente de votantes en un momento concreto del calendario. Son, en el mejor sentido de la palabra, crítica literaria aplicada al baloncesto.
El ejercicio que viene a continuación es una votación razonada que he estado a punto de no hacer porque todo el mundo publica “sus” premios de la temporada. Pero tampoco quería quedarme fuera ni dejar de explicar cómo he visto yo a los protagonistas de esta temporada. Es mi papeleta personal, con sus manías, sus argumentos y sus inevitables sesgos. Intentaré, en cada categoría, proponer un ganador y un finalista, con al menos una mención honorífica cuando haya más candidatos que merezcan ser mencionados.
Al final, los premios no son sólo una lista de nombres. Son una radiografía del estado de la liga, del estado del periodismo que la cubre, y del estado de la conversación pública sobre ella. Y por eso al final me he convencido a mí mismo de hacer este ejercicio.




