Oklahoma City Thunder: Previa del verano de 2026
La factura del éxito y el lujo de un imperio que aún no toca techo.
Esta es la última de las previas de este verano. Podéis encontrarlas todas en el siguiente enlace:
Previas del verano 2026
Empiezo con mis previas de este próximo verano, que 30 franquicias son muchas y luego se acumulan. Las voy a ir haciendo en orden de peor a mejor balance entre las que ya están eliminadas, y después en orden de eliminación en los Playoffs.
(Esta previa fue escrita antes del traspaso de Aaron Wiggins a Atlanta).
Una hora después de que los San Antonio Spurs destronaran a su equipo en un séptimo partido dramático, a Shai Gilgeous-Alexander le hicieron la pregunta que recibiría cualquier estrella tras quedarse corta del objetivo que tenían marcado, y más si se trata de un dos veces MVP.
¿Cuánta influencia pensaba ejercer sobre las maniobras de su franquicia en el verano?
La respuesta fue una declaración de principios sobre la naturaleza misma de los Thunder y del propio Shai. Cero influencia, dijo. “Dejaré que el mejor general manager de la historia, Sam Presti, haga su trabajo”. Esa frase, mitad humildad y mitad confianza institucional plena, captura lo que distingue a Oklahoma City de muchas de las franquicias del resto de la liga. Una estructura de poder centralizada, una estabilidad inusual, y un gerente que lleva diecinueve temporadas en el cargo y que ha conseguido dos de los mejores núcleos jóvenes de la historia reciente a uno de los mercados más pequeños de la NBA.
La temporada 2025-26 fue, en muchos sentidos, un éxito que terminó sabiendo a fracaso. Los Thunder ganaron 64 partidos, firmaron su tercer primer puesto consecutivo en la conferencia, una hazaña que solo cinco franquicias habían logrado desde que la liga adoptó el formato de Playoffs de 16 equipos en 1983, pero cayeron en las Finales de Conferencia ante unos Spurs que, liderados por un Victor Wembanyama en estado de gracia, demostraron ser el primer rival capaz de incomodarlos de verdad desde que alcanzaron su versión plena.
Y la serie les dejó tocados. Jalen Williams, segundo mejor jugador del equipo, llegó mermado por problemas de lesiones musculares que arrastró durante toda la temporada, mientras que Chet Holmgren protagonizó un colapso catastrófico, incapaz de ofrecer resistencia a Wembanyama en ninguno de los dos lados de la pista. El propio Gilgeous-Alexander, con su segundo MVP en el bolsillo, calificó su temporada de fracaso.
Pero el verano de Oklahoma City no se define por lo deportivo, sino por lo económico, y desde ese prisma es desde el que se tendrán que tomar las decisiones importantes. Con las extensiones máximas de Williams y Holmgren entrando en vigor la próxima temporada, los Thunder están en proyección de contar con una nómina que, incluyendo sus dos primeras rondas del Draft, los sitúa unos 59 millones por encima del impuesto de lujo, y por ende por encima de ambos aprons también, con una factura combinada de salarios y penalizaciones del lujo que alcanzaría un récord de 500 millones. Solo que Presti no va a permitir que llegue a tanto.
¿Cómo capearán los Thunder la tormenta de la falta de flexibilidad económica?





