San Antonio Spurs: previa del verano de 2026
¿Qué harán los San Antonio Spurs con De'Aaron Fox?
Un tifo descomunal de veinticuatro metros por dieciocho, negro y coronado con el logo plateado de la franquicia, cubría la sección 114 del Frost Bank Center mientras el ruido alcanzaba niveles ensordecedores. Desplegado tras la presentación de los quintetos para el quinto partido de las Finales, el lienzo proclamaba una sola palabra en mayúsculas, perfilada con los colores del estilo “fiesta” de San Antonio: BELIEVE.
La organización se había tomado ese mensaje al pie de la letra, y ahí radica buena parte de lo que hace interesante el verano de los Spurs. Porque incluso en el aturdimiento posterior a una derrota por 4-1 ante los New York Knicks, San Antonio seguía creyendo que había sido el mejor equipo de la serie. Los datos casi les daban la razón (casi, no se me enfaden los fans de los Knicks).Los Spurs pasaron más tiempo liderando por diez o más puntos (62 minutos y 21 segundos) que los Knicks por delante en cualquier margen (56 minutos y 42 segundos). Pero el baloncesto no premia el liderato acumulado, sino el resultado en los momentos de verdad, y en esos instantes la creencia de ser mejores no fue suficiente.
La temporada 2025-26 de los San Antonio Spurs fue un éxito que rozó lo histórico. Los Spurs ganaron 62 partidos, empatando con el tercer mejor registro de su historia, apenas un año después de ser un equipo de lotería, y se convirtieron en el segundo conjunto más joven en alcanzar unas Finales desde los Portland Trail Blazers de 1977, superando a los Oklahoma City Thunder del año pasado. Lo hicieron derribando prejuicios sobre su inexperiencia ronda tras ronda: Portland, Minnesota y, en las Finales de Conferencia, los en ese momento vigentes campeones Oklahoma City Thunder, a quienes remontaron un 3-2 en contra. Victor Wembanyama, All-NBA y Defensor del Año, consolidó su estatus de fuerza generacional, y un núcleo de cuatro jugadores aún en contratos rookie demostró que la reconstrucción había culminado su fase más difícil: la de reunir suficiente talento para competir por el título.
Y, sin embargo, las Finales expusieron las costuras que aún tiene el proyecto, aunque para verlas se tuviera que poner la lupa del escenario más grande que existe en el mundo del baloncesto. La mayor remontada de la historia de la liga, con los Knicks ventilándose una desventaja de 29 puntos en el Game 4, rematada por un palmeo de OG Anunoby a 1,2 segundos del final, quedará grabada en la memoria dolorosa de San Antonio y en los highlights de la historia de la liga, pero fue solo el síntoma más visible de una inexperiencia colectiva que alcanzaba al banquillo.
El verano de Brian Wright y Mitch Johnson no es el de una franquicia que deba reinventarse, sino el de una que debe afinar en los márgenes de un núcleo que debería crecer también desde el interior. Y para hacer los retoques necesarios cuentan con una situación casi inmejorable.




