Lo MEJOR y lo PEOR de la semana en la que regresó Jason Tatum
Comienza la temporada para los Boston Celtics.
Antes de nada, recordar que está abierto el turno de preguntas para el mailbag de marzo:
Habían pasado 298 días desde aquel 12 de mayo de 2025 en el Madison Square Garden, cuando Jayson Tatum se desplomó llevándose la mano al tendón de Aquiles derecho. Tras meses de cirugías, piscinas de rehabilitación, vídeos de su recuperación y diferentes fases de incertidumbre, el pasado viernes la estrella de los Boston Celtics finalmente volvió a pisar el parqué del TD Garden en un partido oficial. El ambiente fue casi de Playoffs, pura euforia, cuando su nombre resonó por la megafonía en la presentación del partido contra los Dallas Mavericks. Era el reencuentro más esperado por una afición que anhelaba ver a su jugador franquicia de nuevo en acción, y también uno de los puntos altos de esta temporada de la NBA.
Como era lógico tras 42 semanas y media de inactividad, los primeros compases estuvieron marcados por la falta de ritmo competitivo, más que por la ansiedad. Aunque no forzó y comenzó dando varias asistencias, Tatum falló sus primeros seis tiros de campo, un tramo que incluyó un airball en su clásico triple con step-back y un intento de mate que fue “taponado” dolorosamente por el propio aro. Fue un inicio anticlimático. Tatum admitió después haberse sentido un paso por detrás de la velocidad del juego al principio, lidiando con los nervios y las altas expectativas de una noche con la que llevaba soñando casi un año.
Sin embargo, aunque el físico haya que recuperarlo, la clase y el talento no se pierden, y una vez que el juego comenzó a ralentizarse en su mente, apareció. Tatum anotó sus siguientes cinco lanzamientos, encontrando su comodidad a través del rebote, la distribución de balón y la defensa. Terminó su noche rozando el triple-doble: 15 puntos, 12 rebotes y 7 asistencias en apenas 27 minutos. Abandonó la cancha a falta de cinco minutos, con una ventaja de 25 puntos en el marcador, después de haber contribuído a romper el partido, y recibiendo una estruendosa ovación y un merecido abrazo de su entrenador, Joe Mazzulla.
El encaje en un grupo que llega a este punto de la temporada muy engrasado será el siguiente gran paso, pero las bases ya están sentadas. Regresar a mitad de temporada siempre es un reto, y hacerlo en un equipo que ya funciona a la perfección requiere inteligencia y madurez. Durante la prolongada ausencia de Tatum, Jaylen Brown asumió el liderazgo absoluto, rindiendo a un nivel de candidato de segunda línea al MVP y guiando a la franquicia a la zona alta de la conferencia. Lejos de las narrativas prefabricadas sobre choques de egos, Tatum se integrará ahora en una maquinaria que fluye de maravilla, y no debería haber problemas.
Ambas estrellas saben exactamente lo que se necesita para ganar juntos, habiéndolo demostrado en la conquista del anillo de 2024. Su relación en la pista es complementaria. Entienden que en diferentes noches los roles de protagonista pueden invertirse, y esa fórmula solidaria es precisamente lo que hace a este grupo tan peligroso. Tatum no llega para acaparar el balón ni frenar el ritmo, sino para sumar su innegable talento a una identidad colectiva que ya está fuertemente consolidada.
Lo más asombroso de la actual campaña de Boston es su posición en la clasificación tras un verano y un trade deadline marcados por fuertes recortes económicos. La gerencia tomó decisiones difíciles para aligerar la masa salarial, despidiéndose de piezas fundamentales del anillo como Jrue Holiday y Kristaps Porzingis vía traspaso, además de dejar salir a Al Horford en la agencia libre. Muchos (yo) anticipaban una temporada puente, asumiendo que el equipo daría un paso atrás para reestructurar sus finanzas y conseguir un buen pick de Draft mientras esperaba a su estrella.
En lugar de ceder terreno, Joe Mazzulla, hoy firme candidato a Entrenador del Año, reinventó la rotación y mantuvo al equipo con un hambre insaciable. Jugadores como Derrick White y Payton Pritchard dieron un paso al frente, mientras que piezas como Neemias Queta o Hugo Gonzáles han aprovechado cada minuto. Llegar a la recta final de la temporada con más de 40 victorias y afianzados en la segunda plaza del Este demuestra que a veces una cultura ganadora inquebrantable puede superar incluso lesiones o limitaciones de la plantilla.
Jayson Tatum está de vuelta, y eso coloca a los Boston Celtics como favoritos del Este, con todos mis respetos para los líderes Detroit Pistons. No solo, eso. Con la reincorporación de su mejor jugador, el panorama general de la NBA y en especial de su conferencia sufre un pequeño seísmo. Equipos como Detroit o rivales directos como Cleveland y Nueva York, ven ahora cómo el verdadero matón de la conferencia ha vuelto para reclamar su trono. Un equipo que ya era temible por su química, recupera ahora a una superestrella capaz de decantar cualquier serie de playoffs por sí sola con el nivel de su segunda mitad de anoche y la capacidad física que pueda recuperar en el próximo mes y pico.
Por supuesto, aún existen interrogantes lógicos sobre la constancia de Tatum en las próximas semanas y el cuidado de su físico tras una lesión tan dura. Afortunadamente, y aunque ahora tengan una gira de tres partidos complicada (Cleveland, San Antonio, Oklahoma City) el calendario de Boston juega a su favor en cuanto al desgaste, sin partidos en back to back hasta finales de marzo. Tatum debería tener el tiempo necesario para pulir detalles, recuperar parte de su explosividad y llegar a la postemporada en un estado de forma bueno.
En cierta manera, la temporada 2025-26 de los Boston Celtics empieza ahora. La larga espera de la rehabilitación ha terminado, y aunque el camino hacia el máximo nivel es un proceso gradual, la señal que envían al resto de su conferencia y de la liga es intimidante. Con un bloque sólido forjado en la adversidad y un Jayson Tatum motivado y agradecido por volver a pisar las pistas, el sueño de colgar un nuevo banner en el TD Garden vuelve a aparecer en las mentes de los aficionados de los Celtics.
Ya va quedando menos para que termine el culebrón. Y, como era previsible, la unión de las jugadoras de la WNBA en las negociaciones del convenio empieza a resquebrajarse según se acerca la fecha límite del 10 de marzo que ha impuesto la liga.
En el corazón de esta fractura se encuentra una desconexión evidente entre la cúpula del sindicato y algunas de las voces más influyentes en la pista. Estrellas del calibre de Kelsey Plum y Breanna Stewart han manifestado abiertamente, a través de mensajes privados que han sido filtrados (mala señal esa), su preocupación por la falta de transparencia y las tácticas empleadas por la directora ejecutiva, Terri Carmichael Jackson, lo cual es una preocupante ruptura en el sindicato.
Tal y como lo veo yo por lo que he leído estos días, creo que ambas partes tienen perspectivas válidas pero enfrentadas. Por su parte, Carmichael Jackson defiende su gestión argumentando que la incomodidad interna no es culpa del sindicato, sino una consecuencia directa de la presión ejercida por la propia liga. Según su visión, los directivos de la WNBA han dilatado intencionalmente el proceso para agotar a las jugadoras y forzarlas a aceptar un trato menos favorable. Es lo que os decía la semana pasada: retrasar las negociaciones, y ahora poner la presión sobre el deadline.
Entiendo perfectamente que esta incertidumbre genere muchísima ansiedad tanto en las jugadoras como en los aficionados que esperan con ansias la temporada. Sin embargo, la dura realidad de las negociaciones laborales es que suelen ser un juego de desgaste. Y en el que los trabajadores, en este caso las jugadoras, tienen casi siempre las de perder. El punto que más fricción está causando en los vestuarios es la amenaza de una huelga. Aunque fue autorizada de manera casi unánime a finales del año pasado, hoy en día muchas jugadoras ven con temor la posibilidad de perder partidos y, por lo tanto, parte de sus ingresos.
Para figuras como Plum y Stewart, la prioridad parece estar pasando a un enfoque mucho más práctico. Ellas mismas han señalado que llegar a un escenario de huelga sería contraproducente, ya que la base de sus demandas económicas se centra en conseguir un porcentaje de los beneficios. Siguiendo esa lógica, paralizar la liga significaría que ya estarían perdiendo parte de ese dinero.
El abismo económico entre las propuestas de la liga y el sindicato sigue siendo importante. Mientras que la WNBA se mantiene firme en una oferta que representa menos del 15% de los ingresos totales y un aumento marginal en el límite salarial, las jugadoras, tras ceder en sus peticiones iniciales, han ajustado su contraoferta a un 26%.
La complejidad de la situación ha provocado incluso la intervención de actores externos, como los representantes de las jugadoras. Un grupo importante de agentes ha exigido tener acceso directo a las propuestas confidenciales de la liga, argumentando que necesitan esta transparencia para poder asesorar adecuadamente a sus clientas, lo que añade otra capa de presión sobre el liderazgo del sindicato para abrir sus canales de información.
Las encuestas internas diseñadas para medir el pulso de las jugadoras tampoco han logrado unificar criterios. Aunque los resultados oficiales muestran un apoyo mayoritario para seguir exigiendo un mayor porcentaje de los ingresos aunque se llegue a ir a la huelga, algunas de las voces disidentes han criticado la forma en que se formularon las preguntas. Algunas de ellas sugieren que las opciones estaban redactadas para guiar las respuestas hacia la continuación del conflicto, en lugar de reflejar el verdadero sentir de un colectivo cada vez más exhausto y deseoso de que todo se ponga en marcha.
Los próximos días serán absolutamente determinantes para el futuro a corto y largo plazo del baloncesto femenino profesional, ya que se especulaba con que la duración del nuevo convenio podría ser más larga que el actual, de hasta ocho años según algunas fuentes. Con la unión interna del sindicato haciéndose trizas, la liga parece que lleva las de ganar.
Estos fueron LOS MEJORES PARTIDOS de la semana
Cortesía del SofiAlertBot de La Crónica desde el Sofá, que valora cada partido disputado del 0 al 5 sin spoilers.
Denver Nuggets - Utah Jazz 🛋 4.7/5 Sofis
New York Knicks - Denver Nuggets 🛋 4.5/5 Sofis
LA Clippers - San Antonio Spurs 🛋 4.5/5 Sofis
Miami Heat - Charlotte Hornets 🛋 4.4/5 Sofis
Detroit Pistons - Cleveland Cavaliers 🛋 4.3/5 Sofis
Y el honor al peor partido de la semana se lo llevan…
Dallas Mavericks - Charlotte Hornets 🛋 1.1/5 Sofis
CONTEXTO con texto
Esta semana hubo novedades en el proyecto:
Vuelve La NBA en Tres Minutos. Recordad que todo aquel que quiera puede suscribirse a ese apartado en su aplicación de podcast… o que podéis también anular la suscripción sin que se quite la global a NBA con Contexto. Además, estoy planteando la posibilidad de hacer un directo en vídeo los miércoles por la noche. Está todo explicado en el enlace.
Luka Doncic, los medios y la realidad de los Lakers. Los cimientos de los Lakers temblaron en plena cacería mediática al esloveno.
Kon Knueppel no solo es el favorito para el ROY: también es uno de los mejores rookies de las últimas décadas. Creo que el titular lo dice todo.
Preguntas para el mailbag de marzo. Tenéis unos cuantos días más para enviar vuestras cuestiones.
Sigue la disputa legal entre los Dallas Mavericks y los Dallas Stars, y esta semana nos ha dejado unos cuantos nuevos highlights. Hace ya unos meses os expliqué de qué iba esta guerra:
En 2024 los ejecutivos de los Mavericks y los representantes del ayuntamiento de la ciudad de Dallas creían firmemente tener un acuerdo definitivo sobre la mesa para llevar a cabo una renovación masiva y exhaustiva del American Airlines Center, valorada en 300 millones de dólares. Sobre el papel, este plan sonaba como un negocio inmejorable para los Stars, ya que el equipo de hockey no tendría que poner ni un solo centavo para financiar las obras de modernización.
Sin embargo, la engañosa letra pequeña del contrato escondía una trampa a largo plazo: el equipo de hockey se vería obligado a firmar una extensión del contrato de arrendamiento que los encadenaría de forma irreversible al viejo pabellón hasta el lejano año 2061. Mientras tanto, los Mavericks tendrían la vía libre legal y financiera para abandonar el barco en el momento oportuno y construir su propio y resplandeciente nuevo pabellón, presumiblemente rodeado de un gigantesco complejo turístico y de casinos, si en algún momento se legaliza el juego, el gran proyecto inmobiliario de la familia Adelson. El plan de los Mavs es iniciar la construcción en breve, para que el estadio esté listo justo a tiempo para el inicio de la temporada 2031-32.
Brad Alberts, presidente y CEO de los Stars, se olió la jugada a kilómetros de distancia, se negó en rotundo a firmar y comenzó a coquetear de manera muy pública con la ciudad de Plano para explorar una posible mudanza del equipo y la construcción de su propio pabellón.
La tensa audiencia previa del juicio llevada a cabo en el Tribunal de Negocios de Texas esta semana ha sido el primer vistazo público al mal rollo real que existe hoy en día entre ambas entidades deportivas.
Fue un intercambio dialéctico brutal y despiadado, con los abogados de ambas partes alternando sin pudor faltas flagrantes, lenguaje despectivo y provocaciones constantes, como si estuvieran en una barra de bar. El abogado de los Stars se refirió en varias ocasiones al equipo de baloncesto como los “Las Vegas… perdón, los Dallas Mavericks”, y dijo que cómo iban a poner todo en manos del propietario que traspasó a Luka Doncic por una bolsa de judías mágicas. “Por Anthony Davis y una bolsa de judías mágicas”, corrigió el abogado de los Mavericks. No era la salvada que él se pensaba que estaba haciendo (pobre Max Christie).
La maniobra de respuesta de los Stars está resultando ser mucho más directa y letalmente efectiva que la de los Mavericks: golpear sin piedad la reputación de sus vecinos en el tribunal de la opinión pública. Los Stars están capitalizando al máximo el profundo y palpable descontento de la fiel base de aficionados de los Mavericks. Saben perfectamente que Patrick Dumont y el resto de la poderosa familia Adelson son vistos por gran parte de la afición como unos traidores, unos magnates de los casinos de Las Vegas que llegaron a Dallas y orquestaron un traspaso catastrófico, alienando de un solo y brutal golpe a toda una ciudad que idolatraba de forma incondicional a su joven y talentosa estrella eslovena.
Con un mediático juicio con jurado que ya está programado en el calendario para el próximo 11 de mayo, estamos irremediablemente abocados a una extensa guerra de trincheras legales entre las dos franquicias de Dallas.
CARRUSEL NBA
Sé que no tiene que ver directamente con la NBA, aunque algún personaje nos pueda recordar algo a él, pero no puedo dejar pasar por alto este repasito de época que le han pegado a Fabrizio Romano en Sporting Intelligence.
Yo no tengo mucha idea de eso que llaman las Xs y Os, así que me gustan mucho este tipo de análisis: así destrozó el ataque de los Charlotte Hornets a la defensa de los Boston Celtics.
Buscando al verdadero culpable de las reconstrucciones de estas cinco franquicias.
Desde que regresó de su lesión, hemos visto a un Nikola Jokic un paso lento y mucho menos efectivo. ¿Debemos preocuparnos por ello?
Uno de los problemas más importantes que tiene Adam Silver es que no es solo algo que han abrazado las franquicias. También lo han hecho los fans.
Disfrutad de la NBA.








