Los MEJOR y lo PEOR de la semana del Trade Deadline
Un brindis por los equipos valientes, y la decepción con The Greek Fraud.
Pasó uno de los momentos claves de la temporada, el Trade Deadline, y lo hizo con un nuevo récord en cuanto a cantidad de traspasos en la última semana del mercado… cuando solo se había producido un único movimiento antes.
Un brindis por los equipos valientes.
Salgan bien o salgan mal sus movimientos, siempre hay que valorar que haya equipos valientes que se atrevan a salirse del camino marcado, de lo que consideraríamos lógico en la NBA actual, y nos proporcionan entretenimiento en forma de movimientos sorprendentes, arriesgados y llamativos.
En este deadline, quiero hacer un brindis por tres equipos diferentes:
Washington Wizards
Brindo por los Wizards.
Si, por haberle hecho “el favor” a los Dallas Mavericks de quitarles los contratos de Anthony Davis, Jaden Hardy y D’Angelo Russell de encima, pero también por no haberse conformado con el que habría sido el camino preestablecido de una reconstrucción de la NBA moderna, que habría dicho que tendrían que haber seguido aguantando al menos otro par de años malos y utilizar su espacio para llevarse contratos malos junto con otros activos.
Los Washington Wizards se iban a presentar en este verano de 2026 como el equipo con mayor cantidad de espacio salarial disponible, entre 50 y 80 millones de dólares, según mis previsiones iniciales. Entre los salarios de Anthony Davis y Trae Young, ese espacio salarial se esfumará. En el caso de Young parece que el base estaba abierto a su llegada a Washington. En el de Davis, todas las informaciones indican que ni él ni Rich Paul fueron consultados, y que no estaba entre sus destinos seleccionados. Se hicieron con él sabiendo que no estaban en su lista, que no le van a dar una extensión por el máximo (en principio), y que tendrán que pelear con Rich Paul.
En este caso de los Wizards, parece que la motivación viene más bien dada por la impaciencia desde el trono. La franquicia de la capital está teniendo problemas para vender entradas y merchandising, y desde lo más alto se pasó la orden de cambiar esa tendencia. Puede que Trae Young y Anthony Davis sean dos estrellas con graves problemas que han hecho que sus respectivas franquicias decidan regalarlas… pero son dos estrellas. Con nombre. Y con capacidad para vender entradas y con camisetas. E, incluso, con la posibilidad de convertirles en equipo de Playoffs a partir de la temporada que viene… asteriscos mediantes*.
Utah Jazz
Brindo por los Utah Jazz.
Es un caso similar al de los Washington Wizards. Los Jazz podían entrar al mercado de 2026 con alrededor de 65 millones de dólares libres. Con su movimiento por Jaren Jackson Jr. y sus 49 millones de dólares de contrato para la siguiente temporada, esa cantidad se reduce drásticamente. Todo parece indicar que la intención es quedarse también con Walker Kessler, agente libre restringido con un cap hold de 16.4 millones. Así que, entre unas cosas y otras, prácticamente se quedan ya sin ese espacio salarial.
Ainge pequeño llegó el pasado verano para ayudar a rematar la reconstrucción que inició Ainge mayor, y en su primera rueda de prensa dijo que lo de sentar a jugadores veteranos al final de la temporada se iba a acabar. Eso… bueno. No ha cumplido del todo. Y veremos qué hacen de aquí al final de la temporada estando en el pick 6 ahora mismo y estando protegido top 8. Pero este movimiento sí que apunta a que, a partir del año que viene, se acabó.
Indiana Pacers
Los Indiana Pacers se han tomado esta temporada de transición sin Tyrese Haliburton como una manera de aprovechar dos circunstancias adversas, como la lesión de su base y la salida de Myles Turner, para mejorar la plantilla e intentar el asalto a las Finales a partir de la temporada que viene.
En ese sentido, con un pick alto ya casi asegurado, podrían haberse conformado. Podrían haber celebrado que tienen probabilidades muy altas de llevarse un pick top 5, y haber traspasado un pick protegido o un montón de segundas rondas por un pívot del estilo de Daniel Gafford.
Pero no, han querido ser ambiciosos. Se marcaron a Walker Kessler y a Ivica Zubac como objetivos principales. Y finalmente consiguieron al siguiente, pagando un precio premium por un pívot de casi 29 años que no es All Star, pero que sí que puede cambiarles el techo. Ese precio incluye lanzar una moneda al aire, casi literalmente en cuestión de probabilidades, para ver si junto con su elección de 2029 mandan a los Clippers su pick de este 2026 (protegido top 4) o si mandan el de 2031. En el mejor de los casos, los Pacers saldrán de todo esto con Ivica Zubac y un pick top 4 del Draft. En el peor… nos dejarán una noche de lotería de Draft para recordar.
Será curioso ver a la gente de los Clippers deseando que su propio pick suba al top 4, si es que están en la lotería, aunque se vaya a manos de los Thunder, por el simple hecho de que eso podría hacer que el de los Pacers baje y les caiga a ellos.
He hecho tres pruebas de Tankathon en los últimos tres días. Sí, para ver dónde caían los Mavs, pero también con un ojo puesto en los Pacers.
Y en las tres simulaciones, los Pacers perdían el pick.
Lo de Giannis Antetokounmpo anunciando que es accionista de Kalshi el día después del Trade Deadline es una de las cosas más feas que he visto últimamente, y otro bofetazo a la imagen pública de la NBA.
Es el equivalente NBA a que el zorro no solo sea quien cuide el gallinero, sino que además compre acciones en la empresa que fabrica las cercas. No se trata solo de un movimiento financiero agresivo, es un conflicto de intereses tan grande que podrías verlo desde la última fila del Fiserv Forum. Que el que era uno de los rostros más amables y comercializables de la liga decida asociarse con una plataforma de mercados de predicción justo cuando su nombre ha estado en la trituradora de rumores de traspaso, no es solo una mala imagen, es un airball ético monumental.
Para entender el problema, primero hay que quitarle el maquillaje de tecnología financiera a lo que hace Kalshi. Los mercados de predicción funcionan permitiendo a los usuarios comprar y vender contratos sobre el resultado de eventos futuros, desde quién ganará el Oscar hasta si lloverá mañana en Venta de Baños. Son apuestas disfrazadas de derivados financieros, donde los precios fluctúan según la probabilidad percibida. Hace unas semanas ya escribí sobre ellos aquí:
La distinción parece trivial, en esencia sigue siendo una apuesta, pero legalmente es crucial. Mientras las apuestas deportivas están reguladas estado por estado con normativas estrictas, en teoría, estos mercados de predicciones argumentan que están bajo la supervisión federal de la CFTC (Commodity Futures Trading Commission), la misma gente que regula los futuros del trigo, el acero, el oro o el petróleo. Y aquí entra la política de nuevo: la administración Trump parece mucho más amigable con esta idea libertaria de dejar que el mercado fluya. Una vez que empiezas a investigar la gente que está detrás de esas plataformas, y cómo están pasando rápidamente de ser un “mercado de predicciones” a formar opiniones e incluso influir en decisiones a gran escala… la cosa da miedo. Y va mucho más allá del deporte.
Lo que es feo de narices aquí es que Kalshi ofreció activamente mercados sobre si Giannis sería traspasado antes del cierre del mercado del pasado jueves. Unas horas después, el propio Giannis anuncia que es accionista. La imagen no podría ser más fea, y el timing anima incluso a sospechar.
Hay que ser claros. Un jugador que está continuamente en rumores de traspaso siendo propietario en parte de una compañía en la que la gente puede apostar por su futuro, lucrándose él por el camino, es un conflicto de intereses enorme. No es solo un dilema moral de salón, es una bomba de relojería para la integridad de la competición. Estamos hablando de un escenario donde la información más privada de un jugador, sus deseos, sus conversaciones con el General Manager, su estado de ánimo, se convierte en la gasolina que alimenta una máquina de hacer dinero de la que él mismo ahora se lleva un trocito de tarta.
Esta situación va mucho más allá de lo que hemos visto hasta ahora con otros atletas. Esto no es un deportista haciendo publicidad de una casa de apuestas, aunque eso esté feo. Cuando LeBron o Embiid anuncian una casa de apuestas, están vendiendo un servicio externo. Aquí, Giannis es parte de la propiedad de la plataforma. La ética en el deporte profesional se basa en la integridad de la información, y si Giannis es dueño de una parte de la “casa” donde la gente especula sobre su futuro, el incentivo para manipular la narrativa es preocupante, e induce a la sospecha.
Lo que ha pasado en las últimas semanas agrava la herida de forma casi cínica. Giannis ha estado jugando a dos bandas, por un lado asegurando que siempre ha querido quedarse, por otro haciendo declaraciones y gestos evidentes de descontento justo en los momentos en los que los rumores de una petición de traspaso se calentaban. Aquí ya sabéis que si tenemos que pegar palos a Shams Charania se los pegamos, pero no creo que se invente los rumores. Sí, él es una marioneta que va siendo manejada cada vez por un agente o ejecutivo diferente, pero no se inventa lo que publica.
Mientras esos rumores se intensificaban, en Kalshi se llegaron a apostar más de 23 millones de dólares sobre cuál sería su futuro. Ver a la estrella de Milwaukee publicar en redes que “era hora de empezar a dar sus propias opiniones” al unirse a Kalshi suena a burla para el aficionado que temió por su marcha. O al que apostó por ella.
La cronología es lo que hace que esto huela especialmente mal. El humo de los rumores se disipa, él pone el tuit ese de El Lobo de Wall Street, por si no estuviera quedando ya suficientemente mal, y apenas unas horas después de que se cierre la ventana de traspasos, se quita la máscara para revelar su inversión, que seguro que no se había producido en las pocas horas que hubo entre el cierre y el anuncio. Sin tener por qué ser esa la intención que había detrás, de cara a la galería es como si estuviera admitiendo que el ruido mediático que lo rodeó durante semanas tenía un valor de mercado que él mismo ha capitalizado como propietario del casino.
Desde el punto de vista de la imagen, esto es un desastre para la NBA. La liga ya viene de un año negro tras las suspensiones relacionadas con apuestas, incluyendo el caso de Jontay Porter y las investigaciones a Terry Rozier o Chauncey Billups. Que el anuncio de Giannis llegue en este momento es un mensaje pésimo: mientras los fans sufren con la posibilidad de perder a su ídolo, el ídolo está firmando los papeles para ser socio de la empresa que monetiza ese miedo.
El Convenio Colectivo de la NBA es sorprendentemente laxo en este aspecto, y esta fue una de las victorias del lado de los jugadores en las últimas negociaciones. Permite a los jugadores promocionar casas de apuestas siempre que no sea para apuestas de la NBA, y poseer hasta un 1% de forma pasiva. Sin embargo, Giannis no es un inversor pasivo, es el primer jugador en invertir directamente como accionista y socio de marketing, y esto no es considerado oficialmente como una casa de apuestas. Se está aprovechando de un vacío legal donde Kalshi se define como una plataforma de intercambio regulada federalmente y no como un sitio de juego tradicional, eludiendo así las restricciones más estrictas.
(Por cierto, Kevin Durant es socio de Kalshi también, aunque es pasivo, al hacerlo a través de su compañía y la de Rich Kleiman, Thirty Five Ventures).
Giannis ha pasado de ser el héroe de la ciudad pequeña a empezar a perder la simpatía de la gente y coquetear con los límites de la integridad. Estamos en una era de insider trading deportivo donde la información privilegiada puede ser monetizada antes de que llegue a los medios. La NBA está jugando con fuego al permitir que sus activos más valiosos sean, a la vez, dueños del lugar donde se apuesta sobre sus carreras. O al permitir, al menos por ahora, que la compañía de los propietarios de los Minnesota Timberwolves también apueste a través de Kalshi en resultados deportivos. Es un error táctico que ensucia su legado y pone en duda los valores que la liga dice defender.
¿The Greek Freak? Nah, en este caso, más bien The Greek Fraud.
No voy a volver a compartir todas las rondas de rumores, pero sí los artículos con más chicha de la semana:
Hoy os dejo una pregunta abierta: ¿quién es vuestro ganador del Trade Deadline? Podéis dejar la respuesta en comentarios.
La semana que viene volvemos con el resto de secciones.
Disfrutad de la NBA.









Pues por añadir a lo que ya comentan, yo pongo a los Jazz, ya que es mi equipo y estoy contento de que por fin hagan un movimiento con el objetivo de ganar más partidos.
Yep, como los compañeros, me quedo con los Cavs. Han subido su suelo y ahora me parecen más “zorros” en unos playoffs… lo de los wizards… a ver si les sale cara o cruz pero lo mismo solo hay dos cruces en la moneda.