Milwaukee Bucks: previa del verano de 2026
¿Se consumará el divorcio?
Hay momentos en la historia de las franquicias deportivas donde la pregunta deja de ser cómo construir el futuro y pasa a ser, simplemente, si todavía hay un futuro reconocible que construir.
Los Milwaukee Bucks de mayo y junio de 2026 viven uno de esos momentos. La temporada terminó con 32 victorias y 50 derrotas, fuera de los Playoffs por primera vez en una década, y con un capítulo final que solo puede describirse como polémico. Giannis Antetokounmpo, dos veces MVP de la liga, no jugó después del 15 de marzo. Los Bucks lo justificaron con una hiperextensión de rodilla. El jugador insistió públicamente, frente a las cámaras, en que estaba disponible para jugar pero que la organización no le daba el alta médica. Así lo denunció a la liga. La NBA abrió una investigación, y finalmente resolvió en favor del equipo, o al menos concluyó que no había evidencia suficiente para refutar su versión.
Pero la fractura quedó visible, expuesta, imposible de ignorar. Y eso entiendo que era precisamente lo que quería Giannis.
Giannis Antetokounmpo y los Milwaukee Bucks, camino del divorcio tóxico
Hay algo muy cinematográfico en la caída de las grandes parejas del deporte. Bueno, no en la caída en sí, sino el momento previo: ese instante en que ambas partes ya saben que todo ha terminado pero ninguna tiene el valor de decirlo con claridad, y entonces, casi por accidente, el drama se derrama hacia afuera.
Wes Edens, el copropietario que mantiene el control mayoritario de la franquicia hasta abril de 2028 dentro de ese sistema rotatorio de los Bucks, reconoció que lo más probable es que una de estas dos cosas vaya a pasar, según le dijo a Ramona Shelburne en ESPN: Giannis firmará una extensión, o será traspasado. Su socio Jimmy Haslam añadió la franja temporal, reconociendo que la decisión llegará antes del Draft del 23 de junio.
Eso significa que cuando este artículo se publique, los Bucks supuestamente estarán a menos de cinco semanas de cerrar un capítulo muy importante de su historia e intentando abrir en las mejores condiciones posibles el siguiente. O al menos eso esperamos aquellos a los que nos cansa ya bastante este culebrón. La salida de una súper estrella de su equipo original es siempre un evento importante. Cuando ese jugador lleva trece años en la franquicia, ha logrado un campeonato y representa la única ventana competitiva real por el anillo que la franquicia ha tenido desde la era de Kareem Abdul-Jabbar, esa importancia se multiplica.
Pero hay más cosas además de lo de Giannis en Milwaukee. Sí, Shams, las hay. La contratación de Taylor Jenkins como nuevo entrenador, que se anunció a principios de mayo, es una señal de adaptabilidad a cualquier escenario. Jenkins ha entrenado tanto a equipos jóvenes en reconstrucción como a equipos que pretendían ser contenders, y su perfil permite a Jon Horst, el general manager, mantener abiertos los dos escenarios estratégicos.
Pero esa flexibilidad tiene fecha de caducidad. En algún momento de las próximas semanas, los Bucks tendrán que elegir. Y la elección, una vez tomada, tendrán que seguirla hasta sus últimas consecuencias.





