La semana en la que hemos seguido hablando de tanking
Un comentario sobre cada propuesta para "arreglar" el tanking.
Una nota antes de empezar:
Esta misma semana hemos conocido que Substack ha llegado a un acuerdo con Polymarket, otra de estas casas de apuestas disfrazadas de “mercados de futuros”, para que los autores puedan integrar directamente en sus posts los mercados de apuestas y que la gente pueda invertir o apostar o como lo quieran llamar directamente.
Ni que decir tiene que aquí no vais a ver nada de eso. Pero entre esto y otras cosas estoy planteándome seriamente todas las opciones con respecto a la posibilidad de mover NBA con Contexto a otra plataforma. Si tenéis información o habéis trabajado con otras plataformas similares, agradezco cualquier tipo de ayuda o consejo.
Volvieron los partidos y, aun así, seguimos hablando de lo mismo. Por mi parte os prometo que voy a intentar pasar página y hablar de otros temas, pero necesitaba comentar las propuestas que dice nuestro amigo Shams que se han puesto sobre la mesa en la última Junta de Gobernadores para intentar acabar con el tanking.
Cada cierto tiempo, la NBA entra en una especie de pánico moral colectivo. Como si se tratara de Helen Lovejoy en Los Simpson gritando “¿Es que nadie va a pensar en los niños?”, la oficina de la liga en New York, impulsada por las quejas de ciertos dueños y, digamos, partners de la liga con mucho en “juego”, guiño guiño, decide que el tanking es una plaga bíblica que amenaza con destruir los cimientos del baloncesto profesional.
La reciente filtración del portavoz extraoficial de la liga, Shams Charania, sobre las discusiones en las reuniones de general managers y el Comité de Competición, nos ha dejado un menú degustación de propuestas anti-tanking. Y al leerlas, es difícil no sentir que estamos ante una secuela innecesaria de una película que ya hemos visto, al estilo de las secuelas de Grease, La Bruja de Blair o American Psycho: predecible, carente de la gracia original y con posibles consecuencias desastrosas (en el caso de las películas, para los pobres desgraciados que las vimos).
La histeria anti-tanking de la NBA proviene de una creencia casi puritana de que los equipos malos podrían ser buenos si simplemente “se esforzaran más” o fueran “más competentes”. Es un argumento que se asemeja mucho a la creencia que tienen los puristas de la vieja escuela de que los jugadores modernos son perezosos y no juegan al baloncesto “de la manera correcta”, a diferencia de los héroes de la antigüedad que, supuestamente, sudaban sangre en cada posesión de noviembre o febrero. La realidad del CBA actual, con sus asfixiantes aprons salariales que castigan el gasto desmedido, es que los contratos de escala rookie son el activo más valioso del deporte. Si no tienes una estrella, necesitas conseguir una a precio de saldo. Así es el juego.
Vamos a desglosar una por una estas nuevas ideas filtradas y a explorar las maravillosas (y terribles) consecuencias no deseadas que, sin duda, nos explotarán en la cara dentro de tres o cuatro años cuando los directivos se den palmaditas en la espalda creyendo que han “solucionado” el problema. Y no es que quiera criticar por criticar. Entiendo la posición en la que se encuentran Adam Silver y la liga. Pero no puedo evitar ser algo cínico con respecto a la misma.
1. Que las rondas de draft solo puedan protegerse Top-4 o Top-14
La idea: Limitar las infinitas variaciones de protecciones en los traspasos. Se acabó el “protegido Top-8, luego Top-10, luego se convierte en dos segundas rondas”. Solo podrías proteger tu primera ronda si cae entre los cuatro primeros (Top-4) o si te quedas en la lotería (Top-14).
El veredicto: En mi opinión, este es un ajuste pasable. Me vale. Simplifica las cosas (algunos traspasos necesitan una explicación de dos páginas por las protecciones de los picks) y soluciona algunos escenarios de nicho donde los equipos planean minuciosamente una racha de derrotas para caer exactamente en el pick 7.
No obstante, no nos engañemos: Un equipo tankeará igual de fuerte (o quizás con más descaro) para mantener un pick protegido Top-4 que para mantener uno Top-8. Si tu franquicia está rondando los puestos 6-10 del Takathon en enero y febrero y sabe que al subir al quinto o sexto puesto las probabilidades de que conseguir a su futura estrella se multiplican, prepárate para ver rotaciones en abril donde el utillero juegue 35 minutos de base titular. Las matemáticas mandan.
2. Congelar las probabilidades de la lotería en la fecha límite de traspasos (trade deadline) o en una fecha posterior o anterior
La idea: Si las probabilidades se fijan en febrero, los equipos no tendrán incentivos para perder en marzo y abril, ya que su suerte estará echada.
El veredicto: ¿Alguien ha pensado en esto más de cinco minutos? Esto simplemente promueve que el tanking comience mucho antes en la temporada. Sí, al principio de la temporada hay muchos equipos que no saben en qué posición van a estar. Algunos sabemos que van a ser de tanking claro, pero otros están en una burbuja, como puedan ser los Grizzlies o los Mavericks de esta temporada. Esto lo que haría es que se tomasen decisiones drásticas mucho antes.
Si sabes que tu posición se bloquea en febrero, empiezas mal la temporada y viene un draft bueno como este, vas a empezar a sentar a tus veteranos en Acción de Gracias. Además, crea una injusticia competitiva flagrante: ¿Qué pasa con un equipo que es legítimamente bueno, pero sufre lesiones masivas en marzo? Terminarán con un récord mediocre, fuera de los playoffs, pero con las probabilidades de lotería de un equipo de élite porque sus números se congelaron cuando estaban sanos. Es un despropósito lógico que castiga a los lesionados y premia a los que tiran la toalla en noviembre.
Y las estrellas de los equipos sin opciones de Playoffs seguirían descansando y pasando por quirófano en marzo y abril, tenedlo por seguro. Eso sí no tendríamos que ver a entrenadores sentando a los mejores jugadores que les queden restantes en los últimos cuartos.
3. Prohibir que un equipo elija en el Top-4 en años consecutivos y/o después de terminar entre los últimos 3 consecutivamente
La idea: Si eres malo por diseño, no te vamos a premiar dos años seguidos con la élite del Draft. Como si fuera una penalización, si eliges en un rango un año, al siguiente “bajas de escalón” con un techo máximo (ejemplo: no puedes elegir más arriba del 5).
El veredicto: Sinceramente, no veo cómo esto soluciona el tanking. Si un equipo es colista dos años seguidos, a menudo no es porque estén operando como una mente maestra del mal que pierde o no mejora a posta. A veces, simplemente eres una franquicia terrible en plena reconstrucción, o tuviste muchísima suerte en la lotería anterior.
Pero aquí está el verdadero problema, la consecuencia no esperada: si los peores equipos no pueden elegir en el Top-4, esto incentiva un tanking masivo en la “clase media” de la liga.
Pongamos que este año el top 4 lo ocupan Sacramento, Indiana, Washington y Brooklyn. Llega el año que viene, y vemos cómo Indiana y Washington salen de ahí pero Sacramento y Brooklyn siguen entre los peores. De repente, el equipo con el sexto o el séptimo peor récord tiene un camino mucho más limpio y con menos obstáculos hacia un pick Top-4, porque dos de los los cuatro peores equipos están descalificados para elegir en ese nivel. Felicidades, acaban de incentivar a los equipos mediocres a perder partidos a propósito. Otra vez. Vamos, si yo soy capaz de verlo escribiendo desde Palencia, supongo que ellos serán capaces de verlo también.
4. Los equipos no pueden elegir Top-4 al año siguiente de llegar a las Finales de Conferencia
La idea: La infame “Regla Mavs”. O quizás la “Regla Pacers”. Si un año estás en las Finales de Conferencia, al año siguiente no puedes elegir en el Top-4.
El veredicto: Esta propuesta es la definición de una sobrerreacción legislativa. Todo esto viene porque los Indiana Pacers jugaron las Finales el año pasado, y ahora han “aprovechado” la lesión de Tyrese Haliburton para llevarse un buen pick en un año de transición. O porque los Dallas Mavericks llegaron a las Finales en junio de 2024, y en junio de 2025 estaban seleccionando a Cooper Flagg con el pick 1, traspaso terrorista mediante.
Pero, ¿qué pasa si tenemos otra situación estilo “LeBron abandona a los Cavs”? Un equipo llega a las Finales de Conferencia, su superestrella se marcha en la agencia libre o forzando un traspaso en julio, y automáticamente se inician años de reconstrucción absoluta. ¿Me estás diciendo que, por decreto, esa franquicia desmantelada no puede conseguir un pick Top-4?
Esto solo tiene sentido si asumes que tipos como Nico Harrison van a traspasar a su mejor jugador por diversión, o si ignoras que existen las plagas de lesiones catastróficas, o no quieres que esos equipos que sufren una lesión o una marcha devastadora tengan, al menos, el lado positivo de sacar un buen pick del Draft. Son ataques directos a la flexibilidad natural de la liga. Esta propuesta me parece verdaderamente absurda. Nadie está en la lotería por gusto al año después de haber disputado unas Finales de Conferencia.
5. Probabilidades de lotería asignadas en base a récords de dos años
La idea: Eliminar la recompensa para el equipo que hace un “tanking exprés” de un solo año mediante el promedio de su rendimiento en las dos últimas temporadas.
El veredicto: A primera vista, es el concepto que menos me disgusta de la lista. Venga, vamos a ser positivos: es el que más me gusta. Tiene cierta lógica matemática. No penaliza del todo a los malos equipos, sí que resta posibilidades a los que se meten un año para intentar salir rápidamente de nuevo.
Sin embargo, pensemos en las ramificaciones. Si las probabilidades se basan en un ciclo de 24 meses, los equipos simplemente planificarán su miseria a largo plazo. Cuando haya un jugador generacional en el horizonte, un Victor Wembanyama o un Cooper Flagg, el tanking se volverá más atroz que nunca... un año antes de que llegue ese bicho. Los equipos comenzarán a desmantelar sus plantillas un año y medio antes.
Como nos descuidemos, estaríamos cambiando un año de baloncesto de mierda por tanking de un equipo… por dos años de lo mismo para intentar asegurar la mayor cantidad de probabilidades de llevarse al jugador generacional.
6. Extender la lotería para incluir a todos los equipos del Play-In
La idea: Difuminar la línea entre estar en el Play-In y estar en la lotería, motivado por el caso de los Mavericks en 2023, para que los equipos al borde de la postemporada no prefieran quedarse fuera por una mínima opción en el sorteo.
El veredicto: Otra tirita para una herida de bala. La situación de Dallas tenía que ver con un pick protegido Top-10. De no haber existido esa protección, no habrían tirado aquellos partidos. Añadir a los equipos del Play-In a la lotería no convencerá a los equipos realmente malos de dejar de perder, pero sí nos puede regalar situaciones sorprendentes. ¿Queremos vivir en un mundo donde un equipo de 45 victorias, que habría ganado 50 de no ser por un par de esguinces en enero, caiga en primera o segunda ronda de Playoffs y de repente gane la lotería y se lleve el pick número uno?
7. Aplanar las probabilidades para todos los equipos de lotería
La idea: Reducir la diferencia matemática entre ser el peor equipo de la liga y ser el 14º peor, distribuyendo las opciones de ganar el sorteo de manera más equitativa entre todos.
El veredicto: Es decir: no solo no se plantean volver al sistema de probabilidades anterior, que ya os dije que me parecía que sería un paso lógico ahora después de la sobrerreacción al tanking de Sam Hinkie… ¿sino que se piensan igualar más aún las probabilidades para todos los equipos de la lotería?
Esto lo entiendo como una medida drástica que no van a tomar. Casi casi como una forma de amenaza.
Cualquier aplanamiento de probabilidades simplemente incentiva el tanking desde una porción diferente de la tabla de clasificación. Hay franquicias que estarían muchísimo mejor a largo plazo tomando un jugando a la lotería con un 1 entre 14 de opciones, que dejándose el alma para entrar como octavo clasificado y ser barridos 4-0 en primera ronda por los Oklahoma City Thunder. Si las probabilidades son planas, el valor de no competir en abril para los equipos de la zona media se dispara exponencialmente.
La mayoría de estas ideas me parecen malas y pueden terminar siendo catastróficas de maneras bastante predecibles. Y como ocurre con cualquier cambio en el complejo tejido del convenio, siempre habrá problemas impredecibles que solo aflorarán cuando sea demasiado tarde para solucionarlos. Es como el efecto mariposa aplicado a los topes salariales y los despachos de los general managers. Arreglas lo que ahora mismo percibes como un fallo del sistema, y abres tres lagunas legales que Sam Presti o Danny Ainge van a explotar sin piedad al día siguiente.
No sé cuál es la solución definitiva, si es que la hay, que no creo, pero claramente no es ninguna de estas ocurrencias, aunque la suma de varias pueda mitigar algo, un poco, la cosa. O la liga se pone realmente creativa y hace algo verdaderamente fuera de lo común, o simplemente deben dejarlo estar y permitir que los equipos operen como consideren oportuno bajo las reglas actuales, asimilando que siempre habrá más o menos tanking, y habrá algún año en el que haya que ponerse una pinza en la nariz.
Pensemos por un segundo en cómo se puede construir ahora mismo un equipo campeón.
Lo primero que necesitas está claro lo que es: una estrella. Una de primera línea, candidata a ser MVP, a ser posible. Con este convenio, la agencia libre ha muerto. Olvídate de usar tu espacio salarial para fichar a la estrella de otro equipo y montar un contender. Para conseguir a una de esas estrellas por medio de un traspaso, algo extremadamente complicado (que se lo digan a Pat Riley que lleva un lustro intentándolo), tienes que dar a medio equipo, además de unas cuantas rondas de Draft. O estás ya en una posición muy buena, o eso te deja en una situación complicada para rodearla. Incluso habiendo pagado menos de lo que deberían por su traspaso, lo vemos con los Lakers y Luka Doncic.
Si no se puede firmar estrellas en el mercado de agentes libres, y conseguirlas por medio de un traspaso es extremadamente complicado… ¿qué le queda a buena parte de las franquicias que necesitan una?
Efectivamente. El Draft.
De nuevo, la NBA vuelve a ser víctima de las mismas condiciones que ha creado la liga misma.
Añadamos otro poco de contexto temporal. Esto siempre es hablar de oídas y en base a elementos que pueden cambiar de un año para otro, pero las dos próximas clases del Draft son, según los ojeadores más respetados, bastante mediocres o directamente malas. Al menos en comparación con esta. No hay muchos equipos posicionados naturalmente para hacer un tanking salvaje el próximo año porque no hay un premio que valga la pena la humillación pública.
Por lo tanto, sospecho que habrá cambios legislativos. Se aprobarán algunas de estas medidas, Adam Silver dará una elocuente rueda de prensa, y todos los involucrados se felicitarán por su valentía cuando el tanking disminuya temporalmente. Se convencerán de que sus parches funcionaron. Y luego, dentro de tres o cuatro años, cuando aparezca el próximo prodigio europeo o el nuevo mesías del instituto estadounidense, veremos cómo las franquicias se adaptan y las múltiples consecuencias no deseadas saldrán a la luz.
Mi resumen, espero que ya para dejar de tocar el tema del tanking como asunto principal hasta el verano: a nadie le gusta el tanking. Yo me siento sucio ahora mismo deseando cada noche que los Mavs pierdan, aunque asuma que es un mal necesario. Está bien intentar minimizarlo con medidas racionales, es lógico que se intente hacer, pero hay que reconocer que es un problema del sistema enraizado en la propia liga, que no puede ser eliminado. Al mismo tiempo, todo esto parece una sobrerreacción típica de una liga a la que no parece que le preocupe tanto la calidad el producto que vende como la forma en la que se habla de ese producto.
Hacer esto, ahora, con esta clase, y con las circunstancias del Draft actual, es una sobrerreacción que se veía venir. Es lógico que los fans sean reaccionarios, más ahora en unas redes sociales que alimentan la polémica, pero la liga no debería serlo, no debería actuar en caliente. Y, sobre todo, no debería tomar decisiones motivada por elementos que tienen que ver menos con la calidad del producto y más con las quejas de ciertos sectores, y no me refiero a los fans. Si de verdad se preocupasen tanto por la calidad del producto reducirían la cantidad de partidos para intentar conservar la salud de los jugadores y que cada partido sea más importante, pero eso es conversación para otro día.
Las reglas están para intentar equilibrar la balanza, pero al final del día, los general managers son como el agua: siempre encontrarán la grieta por donde colarse, siguiendo el camino de menor resistencia hacia el anillo. Castigar a un equipo por la marcha de una estrella, o incentivar la mediocridad de la clase media, no es proteger la integridad del juego.
Es, simplemente, no entender, o no asumir, cómo funciona tu propia liga. A no ser que sea todo una distracción, claro.
No todo iban a ser palos a Adam Silver esta semana.
La edición del All-Star de la NBA de 2026 puede haber marcado un punto de inflexión histórico para la liga en cuanto a audiencias, registrando sus mejores números en quince años. Con un promedio de 8,8 millones de espectadores y picos de 9,8 millones durante los minutos finales del partido del domingo, el evento logró revertir la preocupante tendencia a la baja de las últimas temporadas. Esta cifra representa un incremento del 87% respecto a la edición del año anterior, dando más muestras de que la decisión de la liga sobre con quién negociar el contrato televisivo fue más que acertada.
Hay que reconocerle a Silver que ha acertado de lleno con el nuevo contrato televisivo de la liga. Ese acuerdo histórico, que entró en vigencia para esta temporada, no solo fue un triunfo monumental desde la perspectiva económica, asegurando miles de millones a largo plazo, sino también por la elección estratégica de sus partners en Estados Unidos. Al integrar a gigantes de la comunicación como NBC, Silver garantizó que el producto de la NBA cuente con la distribución y el respaldo publicitario que se sigue perdiendo en la televisión por cable. hasta este punto de la temporada, las audiencias han crecido casi en un 20% con respecto a la temporada pasada.
Además de los cambios en la manera de medir el número de personas al otro lado de la pantalla, el factor determinante en este salto de audiencias es la naturaleza de las propias plataformas: NBC es televisión linear (abierta), mientras que TNT, la cadena que albergó el evento de manera exclusiva hasta el año pasado, es televisión por cable. Como ya hemos repasado muchas veces aquí, en pleno 2026 el alcance de la televisión por cable en Estados Unidos se ha visto severamente reducido debido al fenómeno incesante del cord-cutting, la cancelación masiva de suscripciones de pago. Al trasladarse a una cadena de señal abierta, la NBA eliminó la barrera económica del cable, llevando el partido a millones de hogares estadounidenses que simplemente ya no tenían forma de sintonizar TNT.
Esta sinergia con la televisión abierta permitió, además, estrategias de programación que potenciaron enormemente los resultados. Aprovechando que la cadena también posee los derechos de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán 2026, el partido se adelantó a las 5:00 p.m. del Este de Estados Unidos, quedando estratégicamente ubicado como un sándwich de lujo entre las competiciones olímpicas en vivo y los resúmenes del prime time. Y parece que los estadounidenses están en un punto muy alto de interés en los Juegos, aunque sean de Invierno.
A pesar de este rotundo éxito, el All-Star de 2027 servirá como una mejor vara de medir para evaluar el verdadero alcance de esta recuperación mediática. El próximo año, el evento volverá a su tradicional horario estelar en prime time y ya no contará con el colchón de audiencia que proporcionaron los Juegos Olímpicos de Invierno como programa de arrastre. Sin estos factores externos a su favor, la liga y sus socios televisivos podrán comprobar si el interés genuino por el nuevo formato competitivo y el hype generado este año se sostienen por sí solos, y si la NBA ha logrado recuperar el prestigio de su fin de semana de las estrellas.
En la semana de la resaca del All Star hemos tenido dos temas principales:
El análisis de las palabras de Adam Silver en la rueda de prensa del All Star.
El motivo por el cual a la NBA le conviene retrasar aún un poco más la expansión: servir como amenaza para tres franquicias que aún no necesitan asegurarse un nuevo estadio.
Esta próxima noche del viernes al sábado comentaré en DAZN el interesantísimo Cleveland Cavaliers vs Detroit Pistons.
Esta semana he descubierto que Luke Kornet tiene un blog. Repito: Luke Kornet tiene un blog. Y es como os podríais imaginar que es un blog escrito por Luke Kornet.
Tim Cato nos deja las 9 preguntas más importantes de lo que resta de temporada regular.
Joe Vardon y Sam Amick nos dan en The Athletic los detalles sobre la reunión de los general managers y la NBA sobre el tanking. Como siempre, Shams adelanta los detalles, y luego ya dejan a los que saben escribir que nos cuenten bien la historia.
Si tenéis Prime Video os recomiendo ver Soul Power, una mini serie de 4 capítulos sobre el auge y caída de la ABA.
Disfrutad de la NBA.










Es muy bueno el análisis del draft y sobran ejemplos que serían absurdos. La liga acostumbra a cambiar reglas por jugadores y situaciones específicas pero en el caso del draft no es necesario inventar la pólvora.
Un problema serio es que a los dueños solo les interesa, en su mayoría, lo que facturan a fin de temporada, y eso no tiene que ver con lo deportivo en si. Si mí franquicia es un desastre 10 años seguidos pero en la liga hay un Jordan, mis ingresos se ven multiplicados automáticamente. De la misma forma, si mí equipo es buenísimo pero explota la burbuja de la televisión, pierdo plata. Así que se vuelve la narrativa más importante que lo deportivo. El problema es cuando se pierde demasiado el foco sobre el producto por mirar la comercialización, como parece el caso con estos inventos