Lo MEJOR y lo PEOR de la semana 11
A por la primera de 2026.
La primera edición del dominical de este año trae un repaso a los eventos de 2025 y a algo que puede ser un quebradero de cabeza para Adam Silver.
LO MEJOR DE LA SEMANA
Con un par de día de retraso para lo que suelen ser este tipo de recopilaciones, hoy le dedico LO MEJOR DE LA SEMANA a los momentos clave de 2025 en la NBA:
El anillo de los Oklahoma City Thunder
Los Oklahoma City Thunder, liderados por Shai Gilgeous-Alexander (MVP de la NBA y de las Finales), conquistaron su primer título al vencer a los Indiana Pacers en un Game 7 épico, tras una temporada regular dominante con 68 victorias y una defensa histórica. Poco más se puede decir, dominaron la temporada de cabo a rabo, superaron adversidades como lesiones, ganaron varias series a siete partidos… algunos dudaban por su juventud e inexperiencia, pero superaron todas las expectativas y fueron campeones.
No me explayo más porque vamos a estar hablando de ellos durante mucho tiempo.
El traspaso de Luka Doncic
¿Os suena? En la noche del 1 al 2 de febrero, los Mavericks enviaron a Doncic a Los Angeles Lakers a cambio de Anthony Davis, Max Christie y una selección de primera ronda de 2029, un movimiento que sacudió la liga, generó numerosas teorías conspiranoicas y fue calificado como uno de los peores traspasos de la historia de la NBA, si no el peor. Lo que vino después fueron meses de dolor, rabia, la alegría inesperada de Cooper Flagg, más rabia, el despido de Nico Harrison, y una situación que aún parece irreal once meses después.
En este caso prefiero no extenderme más porque a este traspaso le debemos ya ríos de tinta y horas y horas de podcasts y televisión.
Las ventas de los Lakers y los Celtics
Los Celtics se vendieron por $6.1 mil millones a Bill Chisolm en marzo, y los Lakers por al menos $10 mil millones a Mark Walter, rompiendo récords y planteando nuevas preguntas sobre el futuro financiero de la liga. Estas transacciones no solo establecieron nuevos techos en el valor de las franquicias deportivas, superando el récord previo de los Suns en 2023, sino que también reflejaron el creciente interés de inversores multimillonarios en la NBA como un activo de lujo. Bill Chisolm, un magnate de la tecnología con vínculos en Silicon Valley, adquirió los Celtics con promesas de invertir en infraestructura y tecnología para mejorar la experiencia de los fans, como realidad virtual en los partidos y renovaciones en el TD Garden. Esta venta llegó en un momento de transición para Boston, aunque no lo sabíamos en el momento en el que se acordó).
Por su parte, la venta de los Lakers a Mark Walter, un inversionista con experiencia en deportes (ya copropietario de los Dodgers), alcanzó cifras astronómicas que subrayan el estatus icónico de la franquicia en Hollywood. Con una valoración de al menos $10 mil millones, esta operación eclipsó cualquier precedente y provocó que volvieran los debates sobre la inflación en el mercado de los equipos deportivos, especialmente en un contexto de acuerdos de derechos televisivos que superan los $70 mil millones. ¿Hay una burbuja en las valoraciones de las franquicias? ¿Hasta dónde pueden subir?
Los Playoffs de los Indiana Pacers
Liderados por Haliburton, Indiana eliminó a Bucks, Cavaliers y Knicks en camino a las Finales, con momentos icónicos como un buzzer-beater en el Game 1 de la ECF y Haliburton emulando a Reggie Miller. Este viaje tan largo de Indiana por los Playoffs fue una sorpresa para muchos, ya que los Pacers entraron como sextos en el Este, pero su química y velocidad los convirtieron en un equipo casi imparable. Haliburton, con su visión de juego élite y promedios de 25 puntos y 12 asistencias, fue el catalizador, apoyado por una plantilla joven y complementos como Pascal Siakam y Myles Turner. La eliminación de los Bucks en primera ronda, gracias a una defensa agresiva sobre un Giannis Antetokounmpo que estaba solo tras la lesión de Damian Lillard, marcó el tono, seguido de victorias convincentes contra Cleveland y Nueva York, donde Indiana mostró su gran hacer en partidos igualados.
Los momentos icónicos culminaron en las Finales del Este, donde el buzzer-beater de Haliburton en el Game 1 contra los Knicks no solo ganó el partido, sino que les hizo revivir el espíritu de Reggie Miller, con Haliburton haciendo el legendario desto del escolta llevándose las manos al cuello para ejemplificar el “choke” de los Knicks. Aunque cayeron en las Finales ante OKC con lesión grave de Haliburton incluida, esta postemporada elevó a Indiana de equipo de media tabla a equipo molón. El legado de sus Playoffs no se aprecia solo en un “nos acordaremos de ellos”, sino que también se está notando en la pista, con los equipos imitando su planteamiento defensivo y la presión continua en toda la pista.
Nos dejan eso, y las tres remontadas épicas que firmaron.
Los escándalos extradeportivos
El arresto de Terry Rozier (Heat) y Chauncey Billups (Trail Blazers) por su supuesta vinculación a una trama de apuestas y partidas ilegales, incluyendo posibles amaños, expuso vulnerabilidades en la liga y llevó a que se relacionase directamente a la NBA con las investigaciones del FBI. Estos incidentes surgieron de una red de apuestas subterráneas que supuestamente involucraba a jugadores y entrenadores, metiéndose entre las grietas que ha creado la legalización de las apuestas deportivas en Estados Unidos.
Por otro lado, una investigación de Pablo Torre reveló un posible acuerdo de patrocinio ficticio entre Aspiration y Kawhi Leonard para evadir el límite salarial, lo que podría resultar en sanciones como pérdida de picks o suspensión para Steve Ballmer. Este escándalo involucraba a los Clippers y sugería que el acuerdo con la empresa Aspiration era una fachada para inyectar fondos extras en los bolsillos de Kawhi Leonard y de su tío sin violar las reglas salariales. Ballmer, el dueño multimultimultimillonario, negó las acusaciones, pero la liga inició una auditoría externa que podría llevar a penalizaciones severas.
Estos dos casos han supuesto el mayor golpe para la imagen pública de la NBA en unos cuantos años.
Las lesiones. Demasiadas lesiones
Jugadores como Jayson Tatum, Tyrese Haliburton y Damian Lillard sufrieron lesiones devastadoras en el tendón de Aquiles. En los últimos meses hemos visto una plaga de lesiones en los gemelos, también. Estas lesiones alteraron series de Playoffs y han avivado los debates sobre el calendario y la prevención de lesiones.
Los debates se han intensificado, con jugadores y sindicatos pidiendo reformas como reducir los back-to-backs o adelantar la pretemporada para mejor acondicionamiento y distribuir los partidos entre más tiempo. Algunos expertos médicos han señalado que el aumento en lesiones de tejidos blandos podría vincularse a cargas de trabajo excesivas. La NBA respondió con comités de estudio y cambios en sus protocolos, pero los críticos argumentan que es insuficiente. Estas lesiones no solo alteraron el curso de 2025, como en series donde equipos favoritos cayeron por ausencias clave, sino que también pueden llevar potencialmente a cambios estructurales en futuras temporadas para preservar el talento de la liga.
LO PEOR DE LA SEMANA
De una manera u otra, parece que cada nueva norma que introduce Adam Silver se le da la vuelta y termina creando una polémica, y esto es lo que tenemos ahora entre manos con la regla de los 65 partidos para los premios de la temporada.
La noticia la verdad es que podría haber sido peor para Denver: Nikola Jokic, el mejor jugador de baloncesto del planeta, se va a perder un tiempo. Cuatro semanas mínimo, quizás alguna más, dando gracias de que solo haya sido eso. Rodilla izquierda. Y con ello, hemos escuchado el sonido de un disco rayado en las oficinas de la liga en New York. Adam Silver debía saber lo que se venía ahora.
Porque esto ya no es solo sobre los ligamentos del Joker. Es sobre el Artículo XXIX del Convenio Colectivo, esa pequeña gran cláusula de “Participación” que Adam Silver y el sindicato firmaron conjuntamente. La regla de los 65 partidos. Lo que nació como una cruzada contra el load management se ha convertido, en tiempo récord, en una trampa que amenaza con mutilar parte de la historia de la liga.
La NBA, presionada por sus socios televisivos (porque si pagas 76.000 millones por ver a LeBron, quieres ver a LeBron), con este convenio que para ser elegible para el MVP, All-NBA o DPOY, debes jugar un mínimo de 65 partidos. Jokić ha jugado los primeros 32. Si se pierde las cuatro semanas pronosticadas, sumará alrededor de unas 16 ausencias. Haced las cuentas. Le quedaría un margen de error de un solo partido para el resto de la temporada. Básicamente, el tres veces MVP está fuera de la carrera por ese premio y por los All-NBA por un tecnicismo burocrático, a pesar de estar promediando un 30-14-11 con porcentajes de tiro que no se pueden hacer ni en el 2k en modo fácil.
En un mundo racional, perderse un mes ya te penaliza en la votación. No necesitamos que una hoja de cálculo o una norma lo haga por los votantes. La historia nos lo dice: solo cinco veces un MVP ha jugado menos de 65 partidos, y cuatro de ellas fueron en temporadas con cierres patronales, acortadas o con menos de 82 partidos (Malone en 1999, LeBron en el 2012, Giannis en la temporada de la burbuja). El único caso “real” en una temporada de 82 partidos fue Bill Walton en 1978, quien jugó 58 partidos pero fue tan transcendente que los votantes no tuvieron opción.
Hoy, Walton no podría ser ni tercer equipo All-NBA porque lo impedirían las normas. Como Jokic si se queda en 64 partidos. Y eso es un problema.
Aquí es donde la cosa se pone fea. Aunque no vaya a ser el caso directo de Jokic, la regla no solo afecta a los trofeos, también afecta a las billeteras. Y puede hacerlo mucho. Las selecciones All-NBA son las llaves que abren la puerta del Supermax (el 35% del tope salarial) o la Regla Derrick Rose (subir del 25% al 30% en tu contrato de novato). Estamos hablando de diferencias de 40 o 50 millones de dólares.
Mirad el caso de Tyrese Haliburton. Hace dos temporadas el base de los Pacers era un candidato temprano al MVP en el primer par de meses. Se lesionó, se perdió 10 partidos y volvió... ¿demasiado pronto? Probablemente. Jugó cojeando y a un nivel muy bajo para llegar a los 65 partidos, aseguró su extra de 40 millones al entrar en el tercer equipo All-NBA, pero su producción se desplomó y corrió el riesgo de agravar su lesión.
El resultado de esa temporada fue un jugador más rico, pero un equipo peor y una lesión que todavía le molestaba en partes de la temporada pasada. La liga ha incentivado que los jugadores puedan estar en situación de tener que elegir entre el dinero y la salud.
Si la temporada terminara hoy, o si las lesiones siguen en la misma progresión, prepárense para unas votaciones All-NBA que parecerán un equipo de All Stars de segunda línea.
Nikola Jokić: Probablemente fuera de toda consideración.
Victor Wembanyama: Ya perdió premios el año pasado por esto, y ya se ha perdido 13 partidos de los 17 que se puede perder.
Giannis Antetokounmpo: Lleva 14 ausencias. Está en la cuerda floja. Una gripe y se acabó.
Luka Doncic: De momento se ha perdido 7 partidos, pero son varias veces las que le hemos visto sufrir lesiones en la segunda mitad de la temporada. Súmale un par de partidos de gestión de descansos o reacondicionamiento… y ahí ahí puede estar.
Imaginad explicarle a un historiador deportivo del futuro que en la temporada 2025-26, cuatro de los mejores cinco jugadores de la liga no estaban en los mejores quintetos de la temporada porque les faltaron uno, dos o tres partidos para llegar a los 65. Es ridículo. Entre 2013 y 2023, el 13% de los All-NBA jugaron menos de 65 partidos. Esos huecos ahora se llenarán con jugadores de muy buenos a sólidos, inflando sus contratos artificialmente y, posiblemente en algunos casos atando de manos a sus franquicias con salarios de superestrella para jugadores que no lo son, otra de esas consecuencias secundarias negativas de los cambios de norma que siempre comento que hay.
Adam Silver tenía buenas intenciones. El load management de la era Popovich, donde estrellas sanas descansaban en partidos de máxima audiencia, era un producto televisivo terrible y entiendo querer eliminar ese tipo de descansos. Si os fijáis, a lo largo de la liga me parece que las franquicias están teniendo eso mucho más en consideración, más allá de que esté establecido en las propias normas.
Pero el péndulo ha oscilado demasiado hacia el otro lado. Hemos pasado de proteger el producto a castigar la desgracia. Una hiperextensión de rodilla no es “descanso planificado”. Es baloncesto. Son gajes del oficio.
La NBA confía en los medios para votar quién es el MVP, pero aparentemente no confía en ellos para discernir si un jugador se perdió 20 partidos porque estaba descansando en Miami o porque tenía la rodilla del tamaño de un melón. O para darse cuenta de que, si dos candidatos están a una altura similar, a lo mejor hay que dar prioridad al que ha jugado 12 partidos más.
Otros nominados:
Que yendo camino a comentar mi primer partido para DAZN pasase esto.
Volveremos a intentarlo en la noche del 16 al 17 de enero.
Estos fueron LOS MEJORES PARTIDOS de la semana
Cortesía del SofiAlertBot de La Crónica desde el Sofá, que valora cada partido disputado del 0 al 5 sin spoilers.
New York Knicks - San Antonio Spurs 🛋 4.9/5 Sofis
Atlanta Hawks - Oklahoma City Thunder 🛋 4.7/5 Sofis
Philadelphia 76ers - Memphis Grizzlies 🛋 4.7/5 Sofis
New York Knicks - New Orleans Pelicans 🛋 4.5/5 Sofis
Boston Celtics - Utah Jazz 🛋 4.3/5 Sofis
Y el honor de llevarse la primera puntuación del año por debajo de los 2 puntos lo tienen…
Brooklyn Nets - Washington Wizards 🛋 1.2/5 Sofis
CONTEXTO con texto
Semana de fin/inicio de año intensa:
El dilema de los Atlanta Hawks ha vuelto al foco esta semana. Después de perder 7 partidos seguidos con el regreso de Trae Young, el base se ha perdido los dos últimos, contra Minnesota y New York, y los Hawks van y ganan los dos de manera más que convincente (coincidiendo también con la vuelta de Kristaps Porzingis). El lunes escribí sobre la posible separación de los caminos de Trae y los Hawks.
Del Rickycesto al Luka Doncic se queja del césped: una colección de titulares llamativos de NBA en nuestra prensa.
En la noche del viernes hubo otro girito en la historia de Jonathan Kuminga y los Golden State Warriors. Iba a jugar después de un mes entero en el que casi ni jugó los minutos de la basura, y se entendía que iba a tener bastante tiempo con las bajas de Curry, Butler y Green. Pero justo antes del partidos los Warriors lo descartaron por un repentino dolor de espalda. Interesante. Como yo, ya le estarán buscando destino.
SE COMENTÓ EN EL TUITER…
Este fin de semana se ha estrenado James Nnaji como jugador de los Baylor Bears. El exjugador del FC Barcelona es la cara de la última gran polémica con la interpretación de las normas de elegibilidad de la NCAA desde que se estableció el NIL.
La reciente decisión de la NCAA de otorgar cuatro años de elegibilidad universitaria a James Nnaji, seleccionado en la segunda ronda del Draft de la NBA de 2023, ha generado un revuelo significativo entre los entrenadores y los seguidores de la NCAA. Nnaji, quien nunca firmó un contrato con la NBA y continuó jugando en Europa como un “draft-and-stash”, se ha inscrito en Baylor. Inicialmente, sus derechos fueron adquiridos por los Pistons en la noche del Draft, pero posteriormente pasaron a los Hornets y finalmente a los Knicks en el traspaso de Karl-Anthony Towns. Esta aprobación marca un nuevo hito, ya que hasta este momento, ningún jugador seleccionado en el Draft de la NBA había recibido elegibilidad de la NCAA.
Nnaji no es el único caso que ha sorprendido al mundo del baloncesto universitario esta temporada. En Oklahoma, el jugador ruso Kirill Elatontsev ha sido declarado elegible solo por un semestre. Además, Abdullah Ahmed y London Johnson, exjugadores de la G League, se han unido a BYU y Louisville. Otro ejemplo es Thierry Darlan, también ex de la G League, quien ha estado jugando en Santa Clara desde el inicio de la temporada de los Broncos. Estos casos ilustran una creciente integración de jugadores con experiencia profesional en el ámbito universitario. Y también tenemos el éxodo que ha habido desde Europa, incluyendo casos como el del “Haliburton francés”.
Esta afluencia de jugadores que previamente seguían una trayectoria profesional forma parte de la rápida profesionalización del baloncesto universitario, impulsada por una combinación de demandas judiciales sobre elegibilidad, pagos directos de las universidades a los jugadores, cambios constantes en las plantillas y una oleada de talentos internacionales que se incorporan al principio pero también en algunos casos a mitad de temporada, como el reciente caso de Lucas Langarita. Los límites de elegibilidad se están expandiendo continuamente, con la NCAA alternando entre ceder terreno y tratar de establecer límites claros, en un contexto donde las reglas tradicionales se rompen por la evolución de los derechos de los jugadores y del propio deporte.
El caso de Trentyn Flowers, a quien parece que se le va a negar la elegibilidad, destaca por su complejidad y por las implicaciones de las declaraciones del presidente de la NCAA, Charlie Baker, hace unos días. Flowers, actual jugador con contrato two-way en los Chicago Bulls, no fue seleccionado en el Draft pero ha firmado un acuerdo con un equipo de la NBA y ha disputado partidos en la liga. Según Baker, jugadores como él, que han firmado contratos NBA (incluyendo los two-way), permanecerán inelegibles para el baloncesto universitario. Esto surge en medio de informaciones en las últimas semanas de que programas universitarios estaban contactando con jugadores con experiencia NBA, como Flowers y Jazian Gortman, ex de los Mavericks.
La NCAA enfrenta serias dificultades para defenderse en posibles juicios si jugadores con experiencia profesional deciden demandarla, especialmente ahora que el baloncesto universitario se ha convertido en una liga profesional de facto. Aunque la NCAA ha prevalecido en la mayoría de las demandas relacionadas con elegibilidad, decisiones recientes que la obligan a suspender reglas que llevaban establecidas durante décadas sin siquiera un juicio han tenido un efecto desestabilizador en la competición.
Con las universidades reclutando activamente a jugadores con experiencia en ligas internacionales, cualquier desafío legal podría argumentar discriminación entre jugadores estadounidenses e internacionales, complicando aún más la posición de la organización. Si puede jugar en la NCAA alguien con experiencia profesional en la liga ACB, ¿por qué no puede hacerlo alguien con experiencia profesional en la NBA? Si me lo pregunto yo, a lo mejor también se lo pregunta algún juez.
Quién sabe en qué derivará todo esto, ya que el panorama del baloncesto universitario sigue en transformación constante. Mientras la NCAA intenta proteger la integridad de la institución, la posibilidad de que un jugador con experiencia NBA impugne sus reglas en los tribunales podría alterar drásticamente las normas actuales. Con la profesionalización acelerada y el flujo de talentos globales, el futuro podría ver más integraciones o, por el contrario, restricciones más estrictas, dependiendo de las resoluciones judiciales y las decisiones que se tomen en las próximas semanas y meses.
La ENCUESTA
Esta fue la encuesta de la semana pasada:
Esta es la encuesta de esta semana:
Disfrutad de la NBA.







